Mirando más allá de las pantallas
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Hace un mes publiqué: Cambio de Gobierno o Cambio de Régimen, para explicar la profundidad del cambio que debía conducir Keiko Fujimori para recuperar el camino del desarrollo, después de 15 años de desmanejos en el gobierno y de la toma de la infiltración del socialismo en todos los espacios de la administración pública.

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Pero todos asumíamos que la negociación de facultades delegadas con la oposición, para enfrentar los estragos de El Niño, al crimen organizado, y emprender las reformas indispensables para generar mayor crecimiento y bienestar, se iban a desarrollar según los precedentes de los últimos lustros y en base a un ‘fair play’, a un juego político limpio.
Lamentablemente estábamos equivocados, ese no es el escenario. No se está dando así.
En buena parte de la oposición hay una cerrazón, una suerte de negativa a abordar el análisis de las propuestas del ejecutivo por su propio mérito, y más bien se estarían viendo como parte de una puja política, ideológica, que puedo calificar de antipatriota.
Me pregunto, ¿Qué puede explicar esto?, ¿En la situación dramática de inseguridad contra el crimen, la inminencia del embate climático y la necesidad de impulsar el crecimiento del país?
Para los operadores políticos de izquierda extrema, donde no solo se cuentan los de Juntos por el Perú, pues muchos individuos de la misma catadura llenan buena parte de las filas del llamado Partido del Buen Gobierno (un ironía), de Ahora Nación y de Obras, que tienen una visión torcida del país y que están comprometidos con un proyecto político extra-nacional, el éxito y consolidación del gobierno de Keiko sería el fin relevante de sus proyectos políticos.
Y por lo tanto estarían dispuestos a hacer lo que sea para impedirlo. Estos personajes estarían enfocados en sabotear el naciente gobierno de Fuerza Popular a cualquier costo, sin importar en absoluto, lo que esto pueda traer a los empobrecidos peruanos.
En esas condiciones, es poco probable que el pedido de facultades fluya con cierta tranquilidad. Algunos de ellos llegaron a objetar la evidente necesidad de ratificar a Julio Velarde en la presidencia del muy exitoso Banco Central de Reserva.
Ante el liderazgo y aprobación de las propuestas programáticas del gobierno de Keiko (ver Ipsos ayer) esas tristes izquierdas estarían en modo de juego por su supervivencia en la política peruana de los próximos años.
Esta situación es especialmente riesgosa y grave para nuestros incapaces rojos en el contexto de:
Un EEUU militante en la batalla cultural en la región, una Venezuela capturada por el mismo, una Cuba agónica, un tambaleante Lula en Brasil y la renovada presencia de gobiernos liberales o de derecha en Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia.
No podemos pasar por alto esta situación, el Perú está llamado a dar una nueva batalla por la Libertad.
‘La Nueva Batalla de Ayacucho’, esta vez sin un Bolívar que venga a dominar y dividir.
Una batalla entre las fuerzas del socialismo y las defensas de la libertad, entre el colectivismo y el poder del individuo, entre la regimentación del Estado y la innovación y creatividad de los pueblos.
Estemos advertidos.
No es un momento de festejos ni de vacaciones, es momento para repensar la coyuntura política, para meditar sobre nuestras capacidades y para comprometernos, cada uno en lo suyo, en apoyar la consolidación del cambio de régimen y el triunfo de la libertad, el crecimiento de la economía y la democracia.
¡Viva la Libertad!
¡Viva el Perú de ¡Éxito!
Lampadia






