Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
En una democracia tradicional, en Europa por ejemplo, digamos la transición del laborismo a los conservadores en el Reino Unido, o viceversa, se produce lo que quiero llamar un cambio de gobierno, no un cambio de régimen o sistema de gobierno.
Las políticas públicas pueden ir de un mayor énfasis en la presencia del Estado en la economía, o al revés. Pero no se producen rupturas tectónicas entre un gobierno y otro, pues ambos partidos se mueven dentro de un rango de normalidad. Digamos, en el 95% central, excluyendo las opciones extremas a un lado u otro.

Contrariamente, en el Perú se está produciendo un ‘cambio de régimen’, un cambio de sistema de gobierno. Estamos pasando de un país que se fue al extremo izquierdo de la distribución.
De un país invadido por las fuerzas del socialismo, a un régimen de orientación democrática en una economía de mercado, donde las decisiones políticas se orientan al bienestar general, y no estén contaminadas y dirigidas por una visión ideológica.
Por una visión ideológica, que desde el 2011
- Frenó la inversión privada,
- Abrió una brecha (divorcio) entre el Estado y el sector privado,
- Vio con recelo el crecimiento de la clase media,
- Sobre reguló y burocratizó el Estado,
- Descuidó los servicios públicos, que fueron capturados por incapaces y deshonestos,
- Llenó el Estado de funcionarios ideologizados, y
- Se alió o sustentó, en las izquierdas regionales empobrecedoras y corruptas.
Esta es la perspectiva con la que debemos juzgar el gobierno de Keiko Fujimori.
Que ahora tiene que hacer prácticamente, un nuevo Estado.
———————–
Han pasado en diferentes grados, 25 años, 15 años y 5 años, en los que creció de menos a más la influencia del socialismo, la burocratización del Estado, y la consolidación en el Estado, de castas que hoy se resisten al cambio de régimen.
Por ejemplo, varios funcionarios públicos que ocupaban cargos de confianza, no solo no presentaron inmediatamente sus renuncias, se reusaron a renunciar.
Es el caso de varios viceministros, funcionarios de Palacio y un caso clamoroso, el del presidente ejecutivo de EsSalud, Jaime Moreno, que ha tenido que ser cesado por el gobierno, en una institución que requiere urgentemente una cirugía mayor.
El cambio que el Perú necesita ahora es mayor. Para entender la importancia y el impacto de malas políticas de gobierno, veamos lo que pasó con Cajamarca por la ideologización de sus autoridades.
Cajamarca es uno de los departamentos más ricos del Perú. Su potencial de desarrollo, llevado de la mano por la inversión minera, podía convertirlo en la región más próspera del país.
Justamente por ello, fue el objetivo del ataque político de nuestras izquierdas. Cómo con el proyecto de Conga, hoy en manos de la minería ilegal: “Agua Sí, Oro No”.
Cajamarca tiene varios proyectos parados como:
Yanacocha Sulfuros, Cerro Quilish, Conga, La Granja, Michiquillay, Galeno y Cerro Corona.
Según el INCORE 2026 del IPE, Cajamarca es la región menos competitiva y más pobre del Perú.
Pero, si no hubiera sido atacado por el sabotaje de las izquierdas, por los enemigos del desarrollo, hoy sería tan competitiva, o más competitiva que Moquegua y Arequipa.

Fuente: IPE, INCORE 2026, Índice de Competitividad Regional, julio 2026
Ilustrado por Lampadia
Lamentablemente, dejamos que los Ollanta Humala, Salomón Lerner (su primer ministro), el excura Arana, Gregorio Santos (el gobernador), Mirtha Vásquez, actual congresista, y varios más, con la complicidad de buena parte de la prensa nacional, se tiraran abajo la inversión minera en Cajamarca.
Una anécdota personal:
Nota introductoria de Inteligencia Artificial:
El debate entre Javier Diez Canseco y Pablo Bustamante se realizó hace más de una década en una Universidad de Cajamarca.
Fue un encuentro áspero ante un público mayoritariamente joven de izquierda, centrado en las discrepancias sobre el proyecto de Sierra Productiva y las estrategias para la reducción de la pobreza en el Perú.
Por mi parte critiqué a Diez Canseco por su descalificación de Sierra Productiva como un camino de superación de la pobreza. Efectivamente el debate fue áspero.
Pero hacia el final, una señora me preguntó si creía que “Cajamarca era Mágico”. Una pregunta sorprendente.
Gracias al Espíritu Santo, que justo pasaba por allí y me sopló, puede decirle:
“Fíjese Señora, en el mundo las mejores cosas se califican con tres Aes.
Cajamarca tiene cuatro, tiene que ser Mágico”.
Debate cerrado, JDC no quiso despedirse de mí.
Así de dañinas y perversas son las políticas del socialismo, así empobrecen a quienes dicen favorecer. Esas lamentables izquierdas que pululan por toda la región, pero que ya están de retirada.
Por ello, la gesta de reconvertir un país hacia una economía de mercado, en democracia, para instalar gente proba y capaz en el Estado, con controles meritocráticos y de resultados, y de promover la inversión privada (el motor del crecimiento), es inmensa.
Hoy el 60% de los peruanos, y el 71% de los jóvenes, apoyan al gobierno de Keiko Fujimori. Los que estamos cerca del análisis, enfoque y gestación de políticas públicas, tenemos que ofrecer una visión positiva y ejercer un afán constructivo.
Es momento de apostar a ganador. Nuestra gente lo necesita.
Lampadia






