Mejores precios sin compromiso fiscal
Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Recuerdo ese cuento de las abuelitas, que hablaba de la Cucarachita Martina, quien “tras encontrarse 20 centavos, se preguntaba y repetía: Si me compro un caramelo, se me acaba; si me compro un chocolate, se me acaba. Hasta que optó por comprarse un lacito rojo, con el que saldría a la ventana…”.

Nuestros políticos son idénticos. Han decidido “a rajatabla”, que el gas del lote 88 de Camisea es únicamente para el consumo interno. En consecuencia, tenemos una situación muy especial; extraemos entre 850 y 900 MMPCD (millones de pies cúbicos día) de gas del lote 88 y, por otro lado, como no tenemos forma de llevar gas a todos los pueblos de la sierra y la selva, reinyectamos al subsuelo cerca de 300 MMPCD, mientras tenemos ciudadanos consumiendo derivados de petróleo a precios cada vez más altos.
A nadie se le ocurre pensar, que la ENERGÍA es un factor común, un bien necesario e intercambiable entre gas o líquidos.
¿Debe ser el gas del lote 88, restringido sólo para consumo interno, mientras del 56 y 57 actualmente en explotación, sean para exportación?
¿Y esperar el 58 (hoy en poder de los chinos, pendiente de desarrollar)?
Entretanto, ¿pagar petróleo caro, que producimos cada vez menos e importamos, como crudo o refinado?
Debido al conflicto en Irán y el bloqueo de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, el precio del crudo, que fluctuaba alrededor de los US$60/barril, se ha disparado sobre los US$100/barril y no me sorprendería que exceda los US$120/barril. En estas circunstancias, nuestra burocracia y los políticos, se han congelado sin saber qué hacer.
Por un lado, se quejan de haberse quedado sin el “Fondo de compensación de precios de combustibles”, por no haber atendido la deuda de S/990 millones con las empresas petroleras. Como consecuencia, los altos precios afectan a la población, se traducen en inflación e impactan nuestros costos.
Nuestra economía pierde competitividad, por no poder acceder al gas del lote 88, por falta de tuberías; mientras que, contamos con una planta de licuefacción capaz de tratar 720 MMPCD, pero subutilizada a menos de 600 MMPCD.
La cosa, en fácil, es así:
- El Perú produce de los lotes 56 y 57, entre 550 y 600 MMPCD (millones de pies cúbicos día), los que se licuefactan en Melchorita, para exportación.
- Por su lado, el lote 88, dedicado exclusivamente al consumo interno, atiende cerca de 600 MMPCD, a un precio bruto de US$3.88/MMBTU y precio neto al productor de US$2.425/MMBTU, luego de descontar el 37.5% de Regalía al Estado. Mientras, reinyectamos al subsuelo cerca de 300 MMPCD.
- Como consecuencia, quienes no pueden acceder al gas por falta de ductos, deben pagar el precio de los hidrocarburos líquidos, que ha subido de US$60 a más de US$100/barril de crudo.
- Por esa efervescencia del mercado energético, el precio del gas en el Asia (JKM), está ahora en US$25/MMBTU (millón de BTU).
Si el Perú consume 250 mil barriles/día de derivados de petróleo y deseamos limitar la subida de precios a un nivel de US$80/barril, el incremento temporal del precio a US$100/barril, nos impacta en el orden de US$5 millones/día.
Sugiero manejar un “Fondo de Compensación de precios de Combustible”, que elimine la volatilidad de precios de ese mercado, manteniendo como precio máximo US$80/barril y US$70/barril como mínimo, mientras existan estas circunstancias. Pero en lugar de financiarlo con deuda a las empresas petroleras, financiarlo con el gas del lote 88, de la siguiente manera:
- Si el precio neto al productor es US$2.425/MMBTU;
- El transporte con TGP cuesta US$0.85/MMBTU;
- La tarifa por licuefactar en Melchorita es de US$2.85/MMBTU;
- Entre flete + seguro +comercialización JKM totaliza US$1.90/MMBTU;
- Dispondríamos de un valor de US$16.975/MMBTU.
Lo descrito significa que, si el precio del crudo llega como hoy a US$100/barril, para cubrir la brecha de US$5 millones/día, tendríamos que vender 294,550 MMBTUD, equivalente a 294 MMPCD de gas.
Si el petróleo se mantiene en US$90/barril, la brecha se reduce a US$2.5 millones/día, equivalente a cerca de 150 MMPCD. Ciertamente, el fondo se reconstituiría cuando el precio del crudo cae por debajo de US$70/barril.
En consecuencia, sin afectar la caja fiscal, sin hacer ninguna inversión adicional; podríamos, a partir de mañana, permutar temporalmente (mientras dure esta crisis), energía proveniente de petróleo (que debemos importar), por gas del lote 88, que no podemos distribuir por falta de tuberías, pero pudiéramos exportar de inmediato.
Debemos resaltar, que tenemos doce áreas con potencial gasífero, de los que sólo hemos avanzado en cinco; por lo que debemos impulsar las exploraciones y garantizar energía gasífera en el largo plazo.
Por otro lado, no podemos pedirle a ningún concesionario, que invierta más de US$500 millones en desarrollo, para que recién pueda producir y recuperar su inversión, dentro de 10 o 15 años, cuando se dé por agotado el lote 88.
No tiene lógica pensar, que si el gas no llega al consumidor nacional por los tubos (que no hemos instalado), éste no tiene derecho a beneficiarse del valor del recurso y lo enterremos.
Hay quienes plantean plantas criogénicas y de regasificación para hacerles llegar el gas en camiones. Pero nadie está pensando que, como gas o como derivado del petróleo, el valor y costo de oportunidad de la energía, es idéntico.
¡Levántense la visera y no sean como la Cucarachita Martina!
Lampadia






