Entrevista a Rogers Valencia
Perú21, 12 de agosto del 2026
Carlos Cabanillas
Rogers Valencia analiza cómo el fenómeno de El Niño afectará las exportaciones y por qué el turismo aún no se recupera de la pandemia.
Una dura mirada al sector turismo y al comercio exterior.
¿Cómo estamos en comparación con la región?
En 2004, Perú exportaba US$15 mil millones. Este año hemos exportado más que Argentina. Hemos exportado en frescos más que Chile. Y no solo por el precio de los metales, que también el viento de cola nos empuja. Sin embargo, el sector exportador tiene grandes limitaciones. Y hoy tenemos la amenaza latente del fenómeno de El Niño.
Exactamente. Y tenemos un viento en contra de los aranceles en los Estados Unidos. Necesitamos juntar esfuerzos y mirar todo el escenario. La adecuación de nuestra normativa a las exigencias del mercado, que es el más importante…
La agroindustria da más empleo formal que la minería.
Es 35%. Y efectivamente, en número de puestos de empleo. Hay que hacer una negociación al más alto nivel. Y hay que avanzar con los Tratados de Libre Comercio.
En turismo también estamos muy golpeados.
Todos sabemos cómo el turismo ha caído frente a 2025. Y también es un tema logístico. Tenemos hoy día menos vuelos internacionales que los que teníamos en 2019. Aquí sí tenemos una buena noticia.
¿Cuál es el porcentaje?
En número de personas no estamos tan lejos. Jorge Chávez ha crecido un poquitito frente a 2025. Sin embargo, en número de vuelos, no nos recuperamos todavía. Porque las condiciones son diferentes. La frecuencia de vuelos, los horarios, el costo de llegar a Perú… Y subió el precio del combustible internacionalmente. El costo del vuelo subió.
¿Las tasas del nuevo aeropuerto también afectan?
Sin duda. Todo suma. Viento a favor o en contra. Uno de los temas importantísimos en que tenemos que avanzar es que el Perú es el único país que tiene el 97% de todas sus llegadas internacionales en un solo aeropuerto. El otro 2% va a Cusco y hay un 1% que son los vuelos charter y el vuelo a Chiclayo desde Panamá. Entonces, necesitamos tener más puertas de entrada. El asunto es bien simple: turismo es consumo desplazado. Hay que facilitar el desplazamiento y eso tiene el factor tiempo y el factor costo. O sea, conectividad.
El problema en Machu Picchu ha golpeado.
Ha golpeado profundamente porque el mayor destino del país no se puede ofrecer…
¿No se puede ofrecer Machu Picchu?
La industria no te puede ofrecer Machu Picchu garantizado. Hoy por hoy, tú quieres ir, “¿cuándo quieres ir?”, pregunta el operador turístico. Tú dile mes de septiembre. Lo siento mucho. No hay un solo espacio.
Increíble…
Porque el modelo de gestión de Machu Picchu tiene 60 años de operarse de la misma manera. Tiene un problema de acceso al monumento, de logística, de venta de boletos, de reservas. El mensaje al viajero internacional es un mensaje equivocado. Tenemos que cambiar el mensaje.
Propone cuatro entradas a Machu Picchu.
Pensamos que la solución a Machu Picchu es ordenamiento. Hay que mejorar la logística y los flujos. En 2019 teníamos más pasajeros y no teníamos los problemas que tenemos hoy.
No nos hemos recuperado de la pandemia.
No. En 2019 se pasó una norma por la cual los buses, los trenes y los pasajeros tenían tiempo de visita, circuito ordenado y venta de boletos. No había los problemas que tenemos hoy. No teníamos el maltrato ni las colas. Hay que ordenar. Y todo el sector quiere ordenarse.
El país no puede parar porque algunos quieren matar a la gallina de los huevos de oro.
Todo el sector está perjudicado. Y esto no es tan complejo. En beneficio del bien mayor del país, un cambio en este proceso nos va a ayudar. Podemos repetir lo que se hizo en 2019. Para mirar el futuro, el mensaje al mundo debe ser “sí, puedes venir a Machu Picchu, te esperamos con los brazos abiertos”.
¿Chinchero es necesario?
Necesitamos el aeropuerto de Chinchero. Tenemos 40 años en espera del aeropuerto. La presidenta y el Ministro de Transportes y Comunicaciones se han comprometido en sacar adelante el aeropuerto en el menor plazo posible. Pero no solo Chinchero. Perú necesita tener más puertas de entrada. Iquitos se cae de maduro. Y Chiclayo. Mira, es conocido que en momentos en que el ministro (Roberto) Sánchez estuvo acá, se invirtió cero en promoción de turismo internacional. Y esto lo podemos decir. Todo el país ha perdido un lustro. Machu Picchu sigue abierto al mundo y va a mejorar su calidad de gestión.






