Domingo Garcia Belaunde
Perú21, 15 de setiembre del 2026
«Es fácil luchar por la democracia cuando vivimos en ella, pero no cuando el país tiene otro rumbo y se arriesga mucho, como es el caso de E. Wong, que sí lo hizo. Quedémosle agradecido por ello».
En días pasados, comentábamos algunos reconocimientos hechos por la vieja Universidad de San Marcos a diversas figuras del mundo académico, intelectual y empresarial, que es un muy buen paso. En cuanto al mundo empresarial, debo decir que lo conozco bien, pues laboré en la Sociedad de Industrias —hace mil años— y acompañé al nacimiento de la Confiep gracias a mi amigo Paul Grinsten, a quien recuerdo con gratitud. Ahí conocí de todo: empresarios que se interesaban en hacer plata —como es lo normal— y aquellos que además pensaban en el país y de manera especial en sus trabajadores. Y por eso he visto con satisfacción el reconocimiento de algunos empresarios por la universidad sanmarquina, pero no a Erasmo Wong.
Desde mi niñez hasta que me casé, viví en una calle en San Isidro llamada Daniel A.Carrión. Como no había televisión ni Internet, solo me quedó preguntar por este personaje a mi padre. Mi barrio era pequeño: a pocos metros de la avenida 2 de Mayo, del “chino de la esquina”, de la cafetería La Bombonniere y de la Clínica Losada, luego Clínica Italiana, hoy demolida y reemplazada por un conjunto habitacional. Y el infaltable policía de la esquina, en una Lima segura y vigilada. Más tarde, con infaltable bicicleta recorrí los alrededores: toda la avenida 2 de Mayo, en donde visité la bodega de los Wong y sobre todo el Tip Top, en plena avenida Arenales y que hasta ahora funciona. Y, por cierto, la iglesia San Felipe Apóstol.
Nunca pensé que de esa bien surtida bodega surgiera la cadena comercial E. Wong y menos aún uno de sus hijos, Erasmo, a quien he conocido tarde y tarde he admirado sus habilidades, su profesionalismo y su dedicación a los temas del país, con riesgos que supo afrontar. No mencionaré sus éxitos en el mundo de la empresa, sino su apuesta por la democracia, que ha demostrado de diversas maneras, como la creación del Foro Democrático (con apoyo de Liz Dubois, Elizabeth Dulanto, Ángel Delgado, Antero Flores-Araoz, Hugo Guerra y Edgard Cayo) y en especial en el canal Willax, más aún en los momentos difíciles que nos ha tocado vivir. Es fácil luchar por la democracia cuando vivimos en ella, pero no cuando el país tiene otro rumbo y se arriesga mucho, como es el caso de E. Wong, que sí lo hizo. Quedémosle agradecido por ello.





