Moody´s
Expreso, 23 de setiembre del 2026
Mayor estabilidad política y fortaleza fiscal.
Moody’s mantuvo la perspectiva estable del Perú y ratificó la calificación soberana Baa1 para la deuda de largo plazo en moneda local y extranjera.
La decisión refleja la expectativa de que una mayor estabilidad política permita políticas más efectivas, reduzca el riesgo de interrupciones del Gobierno y favorezca la inversión y el crecimiento mediante una mayor predictibilidad.
La agencia también destacó las fortalezas fiscales del país, entre ellas el bajo nivel de deuda pública, la capacidad para atenderla y los colchones fiscales disponibles para absorber choques.
Sin embargo, advirtió que las presiones estructurales de gasto podrían debilitar la flexibilidad fiscal si no son contenidas. Para 2026 y 2027, Moody’s proyecta que el PBI real crecerá entre 3% y 3.5%.
EL NIÑO
La mayor inversión respaldaría ese desempeño, aunque el escenario incorpora efectos temporales de El Niño sobre agricultura, pesca, transporte e infraestructura.
La magnitud del impacto dependerá de los daños, la velocidad de la reconstrucción y de que se preserve la inversión productiva. Más allá de ese fenómeno, la calificadora estima un crecimiento promedio cercano a 3.5% entre 2028 y 2031, apoyado por proyectos mineros y de infraestructura.
No obstante, considera que los retrasos en permisos, la oposición social, la minería ilegal y las debilidades en la ejecución de políticas pueden impedir que toda la cartera anunciada se convierta en inversión efectiva y mayor capacidad productiva.
La perspectiva estable equilibra ese mayor crecimiento esperado y la capacidad fiscal para enfrentar El Niño frente a los riesgos de ejecución y las presiones sobre las cuentas públicas.
Moody’s señala que la mejora política abre espacio para impulsar reformas, inversión y disciplina fiscal, pero advierte que los avances deberán traducirse en resultados duraderos.
La agencia remarca que un crecimiento más fuerte, por sí solo, no generará presión para una mejora de la nota. Para ello será necesario un historial más prolongado de reformas, ejecución de proyectos y control de los riesgos fiscales estructurales.






