Juan Carlos Mathews
Expreso, 26 de agosto del 2026
La nueva geopolítica mundial está obligando a los países a diversificar mercados, asegurar el abastecimiento de recursos estratégicos y construir alianzas con socios confiables. En ese escenario, Alemania y el Perú tienen una oportunidad particularmente interesante: somos economías distintas, pero altamente complementarias.
Precisamente mañana se realizará el XV Diálogo de la Cátedra Konrad Adenauer USIL, que tendrá como invitado a Friedolin Strack, codirector del Departamento de Asuntos Internacionales de la Federación de Industrias Alemanas (BDI), para analizar las oportunidades de Alemania y el Perú frente al nuevo escenario geopolítico mundial.
Después de una década marcada por la inestabilidad política, el Perú tiene la oportunidad de recuperar predictibilidad y proyectarse nuevamente como un destino atractivo para la inversión. Alemania, principal economía europea, puede convertirse en un socio estratégico en ese proceso.
Existe, en primer lugar, una clara complementariedad productiva. Alemania necesita asegurar el abastecimiento de minerales críticos para su transición energética y transformación industrial. El Perú posee importantes reservas minerales y es uno de los grandes productores mundiales de cobre, metal indispensable para la electrificación, las energías renovables y las nuevas tecnologías. A cambio, Alemania puede aportar aquello que necesitamos incorporar con mayor intensidad: tecnología, innovación, conocimiento y mejores estándares productivos.
La relación, sin embargo, trasciende ampliamente el comercio. Durante más de cinco décadas, la cooperación alemana ha contribuido al desarrollo peruano en áreas como protección ambiental, gestión de recursos hídricos, transporte sostenible, desarrollo de ciudades eficientes y bionegocios en la Amazonía. También ha aportado al fortalecimiento institucional, uno de los aspectos en los que el Perú mantiene importantes rezagos y cuya mejora será fundamental en nuestro camino hacia la OCDE.
En materia comercial contamos, además, con una ventaja importante. El acuerdo comercial entre el Perú y la Unión Europea, vigente desde 2013, facilita el intercambio de bienes y servicios y ofrece condiciones preferenciales de acceso al mercado europeo. Actualmente exportamos a Alemania principalmente minerales y alimentos, mientras importamos maquinaria y tecnología.
Un buen ejemplo de cómo esta relación puede evolucionar hacia actividades de mayor valor agregado se encuentra en la cooperación industrial y tecnológica. SIMA Perú viene trabajando con la empresa alemana ThyssenKrupp Marine Systems en la modernización de los submarinos de la Marina de Guerra. Más allá del componente de defensa, lo relevante desde la perspectiva económica es la transferencia de tecnología y know-how, así como la formación de profesionales altamente especializados.
Ese debería ser precisamente el siguiente nivel de nuestra relación con las grandes economías desarrolladas. El Perú no debe limitarse a exportar materias primas e importar bienes de capital. Necesitamos utilizar esas alianzas para incorporar conocimiento, tecnología y capacidad productiva.
Después de años de incertidumbre política, tenemos nuevamente la posibilidad de mirar hacia adelante. La relación con Alemania demuestra que la geopolítica también puede convertirse en una oportunidad económica. El desafío consiste en aprovechar nuestras ventajas naturales para dar el salto hacia actividades de mayor productividad y valor agregado.
El Perú tiene los recursos. Alemania posee tecnología, conocimiento y capital. Convertir esa complementariedad en inversión, innovación y empleo es la oportunidad que tenemos por delante.






