Carlos Prieto Balbuena
Gestión, 31 de marzo del 2026
Tras años de decisiones erradas y oportunidades perdidas, el país enfrenta una elección clave para recuperar crecimiento, inversión y capacidad estatal.
Los últimos gobiernos han destacado por decisiones muy desacertadas, tales como:
- Petroperú sí va. Despilfarro de más de US$ 10 mil millones de dólares y la cuenta sigue subiendo… Esa impresionante cantidad de dinero hubiera permitido construir una nueva Carretera Central y además un hospital en cada capital de provincia del país fuera de Lima.
- Conga no va. En el 2011 la pobreza monetaria en Cajamarca y Apurímac se ubicaban en torno del 45% de la población. Al 2024 (última data oficial) la pobreza monetaria en Apurímac se redujo a 24%, casi la mitad que en Cajamarca (45%) y por debajo del promedio nacional (28%). En Cajamarca se dijo Conga no va, mientras que en Apurímac a pesar de todos de sus desafíos y retos pendientes se sacó adelante Las Bambas.
- No hay ducto alterno para el transporte del gas de Camisea. En dos décadas no se pudo construir un ducto alterno o una planta de regasificación. Más de 350 mil taxistas afectados por la escasez en el presente mes.
- Ahuyentando el turismo. En el 2019, Colombia y Perú recibieron un número similar de turistas internacionales (4.4 millones). En el 2025, Perú recibió 3.4 millones de turistas y Colombia captó 5.5 millones, es decir nos sacó más de 2 millones de turistas de ventaja. ¿Alguien duda que Perú podría recibir más turistas que Colombia? Las protestas y el pésimo manejo sobre el acceso a Machu Picchu nos golpearon mucho. Menos turismo = menos empleo.
- De Panamericanos 2019 sobresalientes a Bolivarianos 2025 deficientes. Un muy exitoso esquema de trabajo empleado en los Panamericanos se modificó Inexplicablemente.
- Educación privada de baja calidad. En las últimas décadas se crearon más de 70 universidades privadas. Algunas de ellas se volvieron casi una fábrica de títulos de pre y posgrado de dudosa calidad, además de gozar de generosas exoneraciones tributarias.
- Descentralización fallida y Estado que no funciona. Entre el 2006 y el 2025 se transfirieron recursos a los gobiernos locales y regionales por casi US$ 400 mil millones de dólares. Una descentralización fallida agrava un Estado que no funciona y cada vez gasta más sin preocuparse de la calidad de los servicios que debería brindar. Según el Banco Mundial, 45% de los proyectos iniciados desde el 2012 están abandonados y se podría ahorrar del gasto en adquisiciones hasta 1.5% del PBI. Asimismo, la planilla estatal se dispara (la masa salarial pública creció 43% real 2015–2024, el doble que el sector privado), mientras que se deterioran la seguridad ciudadana, salud y educación pública.
Quizá ahora luce más claro que antes que el sector privado no levantó la voz lo suficientemente fuerte contra las barbaridades listadas arriba. Como parte de un compromiso país necesitamos también un sector privado más proactivo y no solo reactivo.
El Perú tiene muchísimo potencial, más aún con los altos precios del cobre que se prevén ¿Qué necesitamos para aprovechar nuestro potencial? Al menos tres condiciones:
- Un nuevo Gobierno (Ejecutivo y Congreso) estable, que detenga la enorme rotación de presidentes y ministros, y no cometa los errores u horrores del calibre listado arriba.
- Un Ejecutivo realmente ejecutor que impulse el desarrollo de proyectos en minería, infraestructura, saneamiento, energía, turismo, agro, entre otros, y no uno que se ponga de costado o peor aún que le imponga innumerables trámites y trabas a la inversión privada que genere empleo formal.
- Un nuevo Gobierno que reconstruya la capacidad de hacer bien lo esencial en el Estado (seguridad ciudadana, lucha contra la anemia y desnutrición, mejora del rendimiento escolar, atención oportuna de salud) en lugar de malgastar el dinero en Petroperú.
El próximo 12 abril no es una fecha más ni una elección más, sino que realmente decidiremos el futuro el país: o continuamos con el profundo deterioro institucional que nos ha llevado a tener 10 presidentes en una década o nos comenzamos a ordenar y aprovechar nuestro inmenso potencial. En la elección previa, 7.6 millones de personas (30% del padrón) no fueron a votar en la primera vuelta electoral y en Lima Metropolitana no asistieron a votar casi 2 millones. Sí se puede construir un mejor país; pero necesitamos un voto responsable, informado y consciente de las profundas consecuencias de elegir bien o mal.






