Ana Cecilia Jara
Gestión, 17 de junio del 2026
«El ahorro previsional no solo financia jubilaciones, también financia carreteras, energía, viviendas, crédito corporativo, proyectos productivos y estabilidad financiera»
Hoy quisiera abordar un tema que normalmente se debate en términos técnicos o financieros, pero que en realidad es vital para la salud institucional de un país: el ahorro para las pensiones.
Un sistema previsional no solo es pensar en la jubilación, también se trata de confianza, largo plazo, estabilidad, capacidad para invertir, crecer y, sobre todo, sostener el desarrollo del país.
Durante los últimos años, en el Perú hemos vivido uno de los procesos de desahorro previsional más agresivos de la región. Y entender sus efectos es importante no solo para quienes administran fondos. Es importante para entender hacia dónde puede ir el Perú, porque el ahorro para las pensiones también es una pieza central de la capacidad de un país para sostener crecimiento de largo plazo.
En apenas seis años (2020-2026), hemos retrocedido 11 años en acumulación de ahorro previsional, como consecuencia de los retiros “extraordinarios”. Y eso tuvo efectos concretos: 1) menor capacidad de inversión local (las inversiones en el 2019 eran más de S/95 mil millones y, después de los 8 retiros, bajaron a poco más de S/ 61 mil millones). 2) menor profundidad del mercado de capitales. Y 3) menor participación en inversiones de largo plazo, como el financiamiento para infraestructura, que se redujo en S/ 10.6 mil millones entre el 2019 y el 2026, cayendo aproximadamente 74%.
Muchas veces los efectos de los retiros solo se miran desde el consumo inmediato. Pero sus efectos más profundos aparecen después, porque el ahorro previsional no solo financia jubilaciones, también financia carreteras, energía, viviendas, crédito corporativo, proyectos productivos y estabilidad financiera.
El ahorro previsional pensado para el largo plazo, en el 2019, era más de S/ 173 mil millones (22% del PBI). Actualmente, ese ahorro es cerca de S/ 116 mil millones (9.6% del PBI).
Ante esta situación, existen tres condiciones principales para sostener el ahorro de largo plazo: predictibilidad regulatoria (que las reglas de juego no cambien constantemente), protección institucional del ahorro (porque proteger el ahorro es generar confianza) y estabilidad de reglas de inversión (para continuar fomentando el ahorro de largo plazo).
Hoy el gran desafío del Perú no es solo recuperar crecimiento. Es recuperar capacidad de planificación de largo plazo. Los países que logran crecer sostenidamente no solo son los que más invierten, sino aquellos que logran proteger sus pactos de largo plazo.
Y el ahorro previsional es uno de ellos. Porque cuando un país debilita su ahorro de largo plazo, también debilita parte de su capacidad de construir futuro.






