Ismael Benavides
Expreso, 2 de octubre del 2026
Todos conocemos el famoso refrán de Lope de Vega “El Perro del hortelano, que ni come ni deja comer”. Lo que hoy ocurre en el Congreso peruano es una reedición de ese famoso dicho. La Cámara de Diputados con la activa participación y liderazgo de los perdedores de la elección, le niega las facultades legislativas solicitada por el Gobierno de Keiko Fujimori después de más de un mes de dilación en comisiones, y por añadidura interpela a 3 ministros con menos de 2 meses de gestión y plantea la censura del ministro del Interior. Todo esto liderado por el obscuro asesor parlamentario Roberto Sánchez, que hoy como cualquier pillo de poca monta, está enjuiciado por haber dispuesto irregularmente de fondos de su partido para uso personal, y que parece llevar de las narices a las bancadas de Ahora Nación, Obras y Buen Gobierno. Como buen perro del hortelano no ofrecen soluciones, ni alternativas que puedan asegurar que el gobierno opere bien frente a la inseguridad ciudadana, al Niño, y a la indispensable reforma del Estado.
Esta situación revive los 3 artículos que Alan García publicó hace casi 20 años que provocaron uno de los debates económicos y políticos más importantes de su segundo gobierno, y desató las iras de los caviares y la izquierda peruana. En el 2007 publicó “El síndrome del perro del hortelano”, “Receta para acabar con el perro del hortelano” y “El perro del hortelano contra los pobres”. Premonitoria visión de Alan para el 2026. Su argumento central era sencillo: el Perú poseía enormes recursos y oportunidades que no se aprovechaba porque determinados grupos extremistas, ideologías, regulaciones y trámites creados adrede, e intereses subalternos, impedían que el país pusiera en valor esos recursos en beneficio de la población.
García utilizaba, con aguda pluma, la conocida expresión “el perro del hortelano, aquel que no come ni deja comer”. En el primero de los artículos mencionaba las tierras, bosques, minerales, recursos marítimos y otros activos que permanecían improductivos. En los siguientes desarrolló su propuesta de promover la inversión, simplificar procedimientos, reducir trabas burocráticas y transformar recursos ociosos en producción empleo y riqueza. Casi dos décadas después la propuesta de García adquiere una sorprendente realidad frente a la actitud de las fuerzas de izquierda en el Congreso contra el Gobierno de Keiko Fujimori. Vuelven a aparecer antiguas caras anti-inversión cómo Mirtha Vázquez, “Miss Conga”, Indira Huilca “Miss chalina verde”, y otras nuevas como Yenifer Paredes, Humberto Morales y otros comunistas retrógrados, dignas criaturas del perro del hortelano.
El conjunto variopinto e izquierdizado en la Cámara de Diputados sólo ha sido capaz de producir proyectos de ley que atentan contra la inversión y contra los más pobres, como la derogatoria de la ley de promoción agraria y la prórroga del Reinfo en la minería con su secuela de dolor y corrupción. A todo esto, la primera vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Anali Márquez, a quién le cuesta deslindar de los trabajadores prosenderistas en el Congreso, no ha dado tramite a ninguna iniciativa legislativa de grupo políticos distintos a Juntos por el Perú, violando todas los reglamentos de la cámara.
La denegatoria de las facultades extraordinarias solicitada por el gobierno constituye una clara acción de obstruccionismo. La presidenta de la Comisión de Constitución, digitada por Roberto Sanchez, Giannina Avendaño, con argumentos balbuceantes y falaces, lidera el boicot al pedido de facultades, secundada por la mayoría en su comisión, que cuál borregos, sin leer o haber entendido, apoya el rechazo, sin siquiera presentar una alternativa para atender los problemas que ellos saben perfectamente que aquejan al país. De no resolverse estos, junto con las facultades, se generarán miles de muertos más por la violencia y la furia del Niño que viene, e impedirán recuperar el estado colapsado que nos ha dejado a la izquierda.
5 años de vivir junto al perro del hortelano sería terrible para el país; a Alan García le creo muchas dificultades, pero pudo superarlas y hacer un excepcional segundo gobierno. La tarea del Gobierno de Keiko es asegurar que no vuelva a vivir entre nosotros ese espíritu maligno del perro del hortelano y crear una convivencia con las fuerzas democráticas del Congreso que permitan que el suyo sea un gran gobierno en beneficio de todos los peruanos, aprovechando los favorables vientos macroeconómicos para volver a crecer a tasas aceleradas, generar empleo, bienestar y reducir pobreza. Se necesita inteligencia, astucia y firmeza, el tiempo apremia y hay que empezar a gobernar con sentido de urgencia.






