Iván Alonso
El Comercio, 2 de octubre del 2026
“El sistema de detracciones tiene la ventaja de asegurar la disponibilidad de fondos para el pago de impuestos”.
No se necesita ninguna delegación de facultades legislativas para adoptar una medida que beneficiaría a las medianas y pequeñas empresas y de una manera más directa que cualquiera de las otras medidas planteadas por el Gobierno en el pedido que, según todo parece indicar, será rechazado por la Cámara de Diputados. Y no solamente beneficiaría a las medianas y pequeñas; también a las micro y a las grandes empresas. Lo que pasa es que el espacio para el título es limitado.
Todas las empresas en el Perú que venden bienes y servicios gravados con IGV están obligadas a tener una cuenta de detracciones en el Banco de la Nación, donde sus clientes les depositan un porcentaje de los ingresos que facturan. Los fondos depositados en esas cuentas sólo pueden ser usados para pagar impuestos, cosa que ocurre una vez al mes. El Banco de la Nación no paga intereses por esos fondos.
El costo para las empresas no es despreciable. A fines de julio, el Banco de la Nación tenía S/13.000 millones en depósitos a la vista (o cuentas corrientes) en moneda nacional (más que todos los demás bancos, excepto dos). La mayor parte, sospechamos, son detracciones. Si esos depósitos estuvieran en otros bancos, las empresas de todo tamaño podrían estar ganando unos S/200 millones al año, asumiendo una tasa de interés de 1,5%, que es la mitad de lo que gana el propio Banco de la Nación cuando coloca sus fondos en otros bancos.
El sistema de detracciones tiene la ventaja de asegurar la disponibilidad de fondos para el pago de impuestos. Pero no hay ninguna ventaja adicional, desde el punto de vista de la Sunat, en el hecho de que esos fondos estén necesariamente en el Banco de la Nación. Podrían estar en cualquier otro banco, en cuentas especiales que sólo puedan usarse para el pago de impuestos, con la única diferencia de que los bancos competirían por esos fondos pagando intereses. Las empresas deberían ser libres de escoger el banco donde quieren tener su cuenta de detracciones, así como la gente ahora es libre de escoger en qué banco tener su CTS o en qué AFP tener su cuenta de jubilación.
Un exministro a quien le dimos la idea hace unos años nos hizo saber después que a los bancos no les había interesado. Quizás a los más grandes no, pero estamos seguros de que a los más chicos sí, porque con esos fondos podrían ofrecer préstamos personales a tasas más atractivas. Dejemos que el mercado decida.






