Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
En Lampadia tenemos miradas positivas todos los días. Desde hace 13 años, destacamos nuestros avances y nuestro potencial de desarrollo integral. Pero hoy debemos analizar el riesgo de una inflexión hacia un escenario rojo de verdad.
Consecuencias económicas y políticas de un gobierno de Keiko Fujimori
De ser elegida Keiko Fujimori, el Perú puede reeditar varios años de un crecimiento alto, de 8 a 10%, una sustancial reducción de la pobreza y un aumento importante de la clase media.
Pues con un gobierno bien dirigido, que convoque a los mejores ciudadanos a la gesta del desarrollo, dadas las condiciones económicas internacionales con un súper-ciclo de commodities, la demanda de nuestras frutas y hortalizas y la agricultura, la gastronomía y el turismo, dándose la mano, no solo mejorarían los ingresos de todos los peruanos; políticamente, nuestras izquierdas se quedarían sin argumentos y sin palabras, como sucedió a mediados de los añas 90.
No solo eso. Las izquierdas continentales, con el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla a la cabeza, los debilitados expertos políticos de la satrapía cubana, los izquierdistas recientemente derrotados en Argentina, Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, más los agentes del corruptor continental Lula Da Silva, perderían el último refugio del socialismo empobrecedor y corrupto en la región, seguramente por muchos años.
Un escenario rojo de verdad
De ser elegido Sánchez-Antauro, tenemos que asumir un escenario de quiebre de nuestra vida económica y política.

Imagen solicitada a Grok
Si más allá de los adornos de última hora asumimos que llevarían a cabo lo que han dicho hasta el cansancio, Sánchez y Antauro,
Se alteraría el sistema de concesiones mineras, se malograrían los TLCs, se desincentivaría el turismo, como hizo Sánchez como ministro de Castillo, se tomaría el control de Camisea, Telefónica, etc
En mi humilde opinión, ese gobierno generaría un proceso de des-inversión muy fuerte, paralización de proyectos, fuga de capitales y lo que es aun peor, fuga masiva de talentos, especialmente de nuestros jóvenes más emprendedores.
Afectando la minería, las agroexportaciones y el turismo, millones de peruanos se quedarían sin empleo y las regiones sin recursos.
Consecuentemente tendríamos un importante aumento de la pobreza. No sería un gobierno socialista de carácter europeo, sería más bien, un proceso de empobrecimiento como el acontecido en Venezuela desde 1998.
Ese eventual gobierno no apuntaría a un período gubernamental en democracia, como parecen estimar varios analistas económicos y políticos, que solo parecen apuntar a otro gobierno malo, pero no a un gran infarto político-económico.
Por ejemplo, Videnza Instituto proyecta que para el 2031, la inversión privada crecería 6% anual en un gobierno de Keiko Fujimori, y -1% en uno de Sánchez-Antauro.

En mi opinión, con Keiko Fujimori la inversión privada podría crecer de 13 a 15% anual, como crecía en la primera década del siglo, y más bien con Sánchez-Antauro, podría caer hasta -8% por año.

No estamos hablando de un escenario común. Estamos hablando de un quiebre institucional, económico, social y político de grandes proporciones.
El Perú sería el refugio de todas la izquierdas regionales y de todas las actividades criminales asociadas a ellas.
Dios no lo quiera.
Espero que este escenario sea solo un análisis hipotético que solo se evita votando y votando bien. Votando por el orden, la inversión y el crecimiento para todos los peruanos.
¡Te Quiero Perú!

¡Viva el Perú!
Lampadia






