Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
El Perú comienza a respirar aliviado al ver, al 99.444% del conteo de la segunda vuelta, que son 41,920 votos de ventaja los que separan a la candidata promercado del candidato del socialismo del Siglo XXI.
El riesgo del desvarío socialista que amenazó este país parece estar conjurado.
Sin embargo, tal y como está escrito en el manual autoritario latinoamericano, la izquierda no se resigna al resultado electoral y vilipendia el voto de los peruanos en el extranjero por haberles sido esquivo, inventa nuevas impugnaciones sin pruebas ni aranceles y sobre todo construye un relato fraudista para poder justificar la violencia que vendrá, esta vez desde las calles.

El voto y los resultados electorales sólo sirven para las izquierdas latinoamericanas si permiten llegar al poder, sino, son apenas una “pelotudez democrática” como lo dice en el Perú uno de sus líderes ahora preso por vínculos con el terrorismo marxista y el narcotráfico, y como lo han practicado por décadas en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
En este contexto, el desafío para la libertad en América Latina no ha cesado.
Al contrario, como lo dijo esta semana Enrique Ghersi al recibir un merecido homenaje del Congreso, “el desafío para la libertad recién comienza”.
Falta que el triunfo electoral de Keiko Fujimori sea proclamado oficialmente y que el peso abrumador de toda la sociedad peruana y su opinión pública obligue al contendor a reconocer su derrota.
Y falta, sobre todo, lo que suceda este domingo en Colombia y en las semanas siguientes en Venezuela y Cuba.
En Colombia las encuestas conocidas anticipan una victoria similar a la del Perú; sin embargo, competir contra un candidato que tiene el favor del gobierno y cuyos modales democráticos son por lo menos discutibles, es de por sí un reto que hay que ver, vivir y entender. El lunes el continente espera poder respirar aliviado con la consolidación del viraje ideológico.
Luego del resultado en Colombia, la responsabilidad por la libertad en América Latina pasa a las manos del Departamento de Estado.
Delcy, Diosdado y toda la cúpula chavista ya no responden ni a Maduro, ni a La Habana, Pekín o Moscú. Les responden a ellos.
Por lo tanto, salvo que todo lo que hemos visto sólo hayan sido vergonzosos negocios de petróleo y oro, ya toca que el país de la Libertad la honre y entregue los destinos de Venezuela a sus legítimos mandatarios, abriendo paso a una transición democrática inteligente o elecciones libres y a una verdadera apertura política con la liberación de los presos políticos y el juzgamiento de dictadores y narcotraficantes que han saqueado ese país por cerca de tres décadas.
En Cuba aunque Díaz Canel no ha caído aún y Raúl se salva de la cárcel, las negociaciones en Guantánamo deben tener frutos y consecuencias para que el verdadero foco infeccioso del continente sea conjurado.
Vamos Colombia, te toca.
Lampadia






