Jaime de Althaus
Para Lampadia
Lo que está ocurriendo en el Congreso con el pedido de delegación de facultades es un claro ejemplo de algo que veníamos advirtiendo los dos últimos años: la importancia de que el gobierno que entrara el 2026 tuviera mayoría en el Congreso para aprobar las leyes que permitieran reconstruir la viabilidad nacional, derrotar a la criminalidad y reformar profundamente el Estado y la formalidad laboral.

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Pero no es solo que el gobierno de Keiko Fujimori carece de mayoría. Es que la mayoría opositora es, hasta ahora, obstruccionista. Y será muy difícil romper los nudos que nos atan y resolver los problemas del país con un congreso obstruccionista.
Un análisis de ChatGPT encuentra que cuando Fuerza Popular tuvo mayoría absoluta o relativa en Congresos pasados, se le otorgó al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski el 92% de las facultades que pidió y al de Vizcarra el 93% de las que solicitó. En algunos pocos casos con ciertas modificaciones o recortes.
Y no fueron sobre temas de urgencia o emergencia, sino sobre materias estructurales o no urgentes como la tributaria-financiera, gestión económica y competitividad, reconstrucción y cierre de brechas, integridad y anticorrupción, protección de personas vulnerables, formalización y modernización del Estado.
Entonces el pedido de que se presente un nuevo pedido de facultades o limitar el otorgamiento de facultades solo a lo relativo al Niño y a seguridad -y no a todas las de seguridad-, es claramente obstruccionista. La única explicación es que es que las izquierdas sencillamente no quieren el éxito del gobierno de Keiko Fujimori, porque eso mella su propia supervivencia. Pero de paso se afecta al país.
La gobernabilidad, indispensable para rescatar al país de la situación en que se encuentra, se complica con un congreso obstruccionista. Todavía hay la esperanza de que en la comisión de Constitución de la cámara de Diputados se aprueben también facultades relativas a la restructuración, simplificación y digitalización del Estado y a la desregulación que permita soltarle las amarras al sector productivo.
No hay nada en los planes de gobierno de Buen Gobierno y de Ahora Nación que se contradiga con esos temas. Pero se requiere poder de dialogo del oficialismo.
Tal parece el presidente del Consejo de ministros no ha tenido la capacidad de convicción y de persuasión para conseguir el apoyo de diputados de esas bancadas. O se ha tropezado con una consigna, con un muro.
Algunos diputados de fuerza Popular en esa comisión como Arturo Alegría y Cecilia Chacón quizá estén más dotados y puedan conseguir el apoyo.
Hace falta más comunicación. La presidenta Keiko Fujimori hizo bien cuando dio dos entrevistas largas sustentando la necesidad de las facultades.
Ella tiene que insistir en explicar cuáles son los problemas, qué reformas se requiere y para qué se necesita las facultades. Pero se extraña un Premier que pueda hacer lo mismo, o mejor. La opinión pública está claramente a favor de ello como muestra la encuesta de IPSOS publicada hoy. El gobierno debe aprovechar y alimentar ese capital haciendo más política, más comunicación. Hay que explicar dónde vamos y y cuál es el camino.
De otro lado, este es un asunto que tiene que manejarse bien, con capacidad de diálogo, porque tampoco se puede llevar al límite la facultad del Senado de modificar o rechazar las iniciativas de Diputados. Fue un error decir que el Senado puede aprobar lo que quiera. Hay que poner paños fríos a los ánimos.
La gobernabilidad de los próximos años dependerá en alguna medida de la manera como se resuelva el impasse de las facultades.
Necesitamos avanzar en la solución de los problemas.
Lampadia






