Jaime de Althaus
Para Lampadia
Pablo Bustamante hace notar que mientras en las regiones en las que prevalece la agroexportación la votación ha sido fundamentalmente prosistema (en la segunda vuelta, el voto por Keiko Fujimori a llegado a 51.91% en Ica, 57.52% en La Libertad, 58.85% en Lambayeque, 56.97% en Piura y 64.34% en Tumbes), en las regiones en las que tiene alta incidencia la minería formal la votación se ha inclinado claramente por la opción antisistema representada por Roberto Sánchez.

Podemos ver incluso que la votación en las provincias y distritos en las que operan minas tan importantes como Antamina, Las Bambas y Antapaccay, la votación por Sánchez fue muy alta:

¿Qué puede explicar una reacción política tan diferente ante dos actividades económicas modernas altamente integradas al circuito global?
Una diferencia entre ambas actividades es que la agroexportación da mucho trabajo formal y la minería ofrece trabajo, pero en menor proporción y lo que da es canon.
Una hipótesis podría ser entonces que abundante trabajo relativamente bien remunerado alrededor de la agroexportación genera una clase media emergente interesada en mantener el modelo. De hecho, la pobreza en Ica el 2025 fue de apenas 4.5%, un nivel inferior al europeo.
Sin embargo, debe decirse que la pobreza en las zonas mineras también ha descendido apreciablemente. Iván Arenas recuerda que la pobreza:
En Cotabambas se redujo de 88% en el 2011 a 24% el 2024.
En Huari, de 34% el 2009 a 26%.
En Chumbivilcas fue de 88.7% y se redujo al 40%.
Si bien la minería formal no da tanto empleo, si genera una red de proveedores que, junto con los que trabajan en la mina, conforman una nueva clase media emergente alrededor de la minería moderna.
Entonces, ¿Por qué votan por una izquierda radical?
Es una pregunta que las propias empresas mineras deberían tratar de responder.
Un tema es que no todos pueden ser proveedores, y hay algunos que alcanzan mucho más éxito que otros en esa actividad.
Podríamos estar ante un caso de la “paradoja del crecimiento infeliz” planteada por Eduardo Lora del BID, que constató que en sociedades que crecen aceleradamente unos crecen más que otros, y si bien todos mejoran, los que crecen menos sienten envidia o se sienten infelices por no tener la situación de los más exitosos.
Eso genera un malestar o descontento que es aprovechado por líderes de izquierda para demandar diversas formas de mayor participación en la renta minera o para atacar directamente a la fuente de perturbación.
Hay otro factor diferencial, que en la agroexportación no existe: el canon minero.
Este no llega directamente a las personas sino a los gobiernos locales y al gobierno regional.
El monto que recibe la municipalidad distrital donde se sitúa el proyecto es tan grande que la plata no se termina de gastar y la que se gasta se destina a proyectos con frecuencia superfluos y con mucha corrupción.
Los servicios públicos esenciales no mejoran.
Hay descontento, pero la narrativa de la izquierda termina siempre acusando a Lima y al gobierno central de ser los responsables.
Detrás de esto tenemos una red de maestros y líderes de organizaciones sociales y políticas de izquierda que tienen el control total de la narrativa (y de los recursos presupuestales).
Los maestros del Perú están afiliados sea al SUTEP, dominado por Patria Roja, o al FENATEP, de origen senderista.
Hay solo dos soluciones frente a eso:
Que partidos de derecha o centro derecha u organizaciones o gremios empresariales empiecen a hacer trabajo de bases en las zonas andinas, para generar líderes locales y regionales que puedan competir en la creación y difusión del relato, y cursos de capacitación a los maestros ofrecidos por universidades sobre economía social de mercado, capítulo económico de la Constitución, crecimiento de los últimos 30 años y reducción de la pobreza.
Esto para cambiar el paradigma de la economía de suma cero -donde lo que ganan unos lo pierden otros- por el de que en una economía de mercado nadie puede crecer si todos no crecen.
Por supuesto, un Estado eficiente con servicios públicos que atiendan a las personas será vital. Esa será la tarea del próximo gobierno.
Pero el esfuerzo tendrá que ser conjunto, en todos los frentes mencionados.
El país tiene que unirse en la percepción de que todos cumplimos un papel mutuamente enriquecedor.
Lampadia






