Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Es indudable que el eco político del país, con un Congreso desprestigiado, con una clase política devaluada, con pésimos servicios públicos en salud, educación e infraestructuras, tras 15 años de caída del crecimiento económico, con la persistencia de narrativas mentirosas y la ausencia de buena parte de la clase dirigente en el debate nacional, no ha sido favorable para tener unas elecciones en el marco de una visión común del futuro del Perú.
En un proceso tan complejo como el que hemos tenido es muy importante contrastar interpretaciones ligeras que desenfoquen la acción de los peruanos.
Una primera interpretación que se está repitiendo todos los días en los medios, es una supuesta división del Perú en dos grandes mitades. La verdad es, como ha escrito Rogers Valencia, que :
“El reciente resultado electoral en el Perú no debe leerse como la fractura de un país dividido en dos mitades irreconciliables, sino como la manifestación de un vibrante mosaico de diversas opciones políticas”.
Las segundas vueltas electoral suelen forzar una polarización artificial en las urnas, pero la verdadera identidad del electorado peruano es plural, fragmentada y llena de matices que exigen representación, como puede verse en el voto de la primera vuelta.
Ver en Lampadia: El mosaico peruano y la ruta hacia la prosperidad.
Por mi lado, entre muchos otros temas para analizar y ponderar con respecto a las elecciones generales, quiero destacar otros cuatro aspectos que debieran marcar nuestras agendas políticas del próximo quinquenio.
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Pro-desarrollo en las regiones de la agroexportación
El voto en las zonas vinculadas a las agroexportaciones, una importante actividad económica del Perú moderno, conectado económicamente al mundo y con empleo formal en el sector rural, ha sido fundamentalmente pro-sistema.
En la segunda vuelta, el voto por Keiko Fujimori a llegado a 51.91% en Ica, 57.52% en La Libertad, 58.85% en Lambayeque, 56.97% en Piura y 64.34% en Tumbes.
En estas regiones, las narrativas anti-agroexportación, en todas sus líneas, no ha hecho mella en la conciencia ciudadana, que habría sabido conectar la mejora de sus condiciones de vida con la presencia de las inversiones privadas.
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Antisistema en regiones de la minería moderna
Al contrario de la costa agroexportadora, en las zonas de mayor incidencia de la minería tradicional y formal, las narrativas antisistema sí han tenido un impacto negativo importante.
El voto por Sánchez a llegado a 66.77% en Cajamarca, 56.60% en Ancash, 63.59% en Arequipa, 72.57% en Moquegua, 71.37% en Tacna y 78.15% en Cusco, con su Camisea.
Estas regiones vienen recibiendo una inmensa cantidad de recursos del canon minero y energético, además de haber sido foco de muchos programas de extensión social por parte de las empresas operadoras de ambas actividades exportadoras.
Pero desde el 2011 con el nacionalismo de Humala, apadrinado por Mario Vargas Llosa, se multiplicaron las campañas antimineras y se paralizaron, una a una, las inversiones mineras, veamos nuestro artículo del 24 de mayo del 2013:
“La lista de paralizaciones es desalentadora: Tambogrande ($450 millones), Tía María ($1,000 millones), Santa Ana ($330 millones), Conga ($4,500 millones de dólares), etc. En total, 22 emprendimientos por $24,000 millones, se han ido parando a punta de mentiras y de violencia.
Doce proyectos que debieron iniciarse el 2012 tuvieron que postergarse debido el sabotaje disfrazado de “protesta social”, a los obstáculos burocráticos que ponen funcionarios temerosos de ser judicializados, a la consulta previa, y a la incapacidad del estado para remover esas trabas.
Otros cuatro proyectos que estaban programados para este año también fueron aplazados por los mismos motivos. Y la misma suerte han corrido seis proyectos más: Cuatro que debían comenzar el 2014 y dos el 2015”.
Ver en Lampadia: Atrapada entre la violencia y la indolencia – ¿No más minería?
Desde entonces, en Lampadia dimos la lucha valiente por la minería moderna y formal, pero lamentablemente esto no se hizo por parte de la clase dirigente, especialmente desde la SNMPE, el gremio minero energético, que obviamente no supo estar a la altura de la afrenta anti minera.
Muchas veces no se quiso hacer campañas educativas y formadoras de una opinión pública crítica, siguiendo aparentemente los consejos de equivocados asesores de imagen que siempre iban por el ‘mejor no digamos nada’.
El resultado obvio, a diferencia de las regiones vinculadas a la agroexportación, es una población desconectada de los enlaces inversión-ingresos-bienestar.
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Ausentismo en la sierra Sur
Carlos Hiraoka G., en su post: La elección que JPP perdió en casa, nos habla del colapso del eje andino: “El ausentismo diferencial del eje andino, no el voto exterior, explica el resultado del 7 de junio”.

“La desmovilización de 2026 afectó a todos, pero sus consecuencias fueron asimétricas.
Fuerza Popular puede sostener una caída de 3.4 puntos en Lima y seguir ganando allí con el 64% de los votos.
JPP no puede absorber una caída de la misma magnitud en regiones donde la victoria depende de márgenes del 79% al 86%.
Los datos por región lo muestran con precisión:

En el eje andino, donde los márgenes de JPP son más altos pero la organización es más frágil, la desmovilización fue más profunda, y el impacto, distinto.
Curioso el mayor ausentismo en el Sur, mayor al de la primera vuelta. Yo me pregunto: ¿Esta es una forma de zafarse, sin problemas, de la presión política de los partidarios de Sánchez, maestros, alcaldes y demás autoridades?
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Sorpresas en Lima – Callao
En Lima, donde se puede constatar en cada rincón la gran transformación de la ciudad durante los últimos 30 años, obviamente ganó Fujimori con 63.51% en Lima y 65.57% en Callao, pero Sánchez, con sus propuestas destructivas de la economía de mercado, sacó un muy alto voto de 36.48% en Lima y 34.42% en Callao.
Nótese que, en las elecciones de 2021, FP sacó más votos en Lima (64.6%) y Castillo sacó algo menos (35.4%).
Mi primera impresión es que la campaña de Fujimori ha sido poco intensa en Lima y habría faltado lograr la adhesión de algunos líderes caviares al voto por Fuerza Popular.
Aparentemente, los llamados caviares y social-confusos, no habría creído que un eventual gobierno de Sánchez implicaba un tremendo retroceso de nuestra economía, ‘no pasa nada, es cuestión de acomodarse’.
No deja de ser importante tampoco el alto nivel de ausentismo en Lima, para una contingencia como la que hemos vivido.
Con todo, al 98.6% de votos procesados, Keiko Fujimori ha tenido un victoria importante.

El Perú espera que con su gobierno podamos acercar a todos los peruanos en una gesta de crecimiento económico, seguridad cívica, buenos servicios públicos y, sobre todo, confianza y fe en un país próspero que sepa transformar su potencial de desarrollo en realizaciones de bienestar compartidas.
Lampadia






