Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
Con el incremento de los votos favorables en el Sur del país a diferencia del año 2021 y con el apoyo, como siempre, de la costa norte, del oriente, Ica, Lima y el extranjero, la derecha consiguió esta vez la victoria en las elecciones generales. Decimos la derecha y no Fuerza Popular porque la cruzada del 7 de junio supera al fujimorismo y tiene más razones, más convicciones y protagonistas que este.

9´223,396 de peruanos, que representan el 50.135% de los votos válidos, piden que el país lo gobierne la derecha, como ya ha sucedido en Paraguay, Ecuador, Argentina, Bolivia, Chile y recientemente en Colombia, donde sus mayorías se han alejado de los tramposos embelesos del Foro de Sao Paulo.
En el Perú de junio 2026, a los 2´877,678 votos propios del fujimorismo en primera vuelta, se han sumado 6´345,718 ciudadanos, incluido quien escribe, todos con un común denominador: que la izquierda no gobierne.
Ese es un mandato claro de la mayoría
Los peruanos estamos hartos de que se hayan dilapidado 10,000 millones de dólares en PetroPerú para que sus proveedores, gerentes, sindicatos y medios afines engorden, cuando esa Empresa se debió privatizar o liquidar (Ver en Lampadia: El cuento de Petro Perú. Un robo de más de US$ 10,000 millones 19.01.24).
Estamos espantados de que Essalud en manos de los “Acuña / Plata como Cancha” invente emergencias para poder gastar 1,800 millones de soles a costa de millones de asegurados tarde y mal atendidos.
Estamos cansados de ver como el MEF y el Congreso le reparte dinero a gobernadores y alcaldes ladrones que derrochan el dinero que los peruanos tributamos.
Estamos horrorizados de ver que se pretende perforar el presupuesto 2026 con un crédito suplementario cuyo impacto de S/ 9,596 millones incrementara el déficit fiscal y dejara sin capacidad de maniobra al nuevo gobierno frente al fenómeno del niño. Estamos asqueados de ver que los partidos políticos buscan repartirse 222 millones, tres veces más lo que recibieron el año 2021.
Estamos hartos del caño abierto del dispendio de la izquierda y de quienes, cuando se trata de gastar, le hacen el coro.
¿Hay dudas de este mensaje?
Hay un antecedente penoso. El 2016, el Perú recibió un mandato similar, aún más nítido y los dos destinatarios del mismo no lo entendieron.
PPK y Keiko Fujimori disputaron la segunda vuelta, sin marxistas con quien contender, pero no entendieron el mensaje y particularmente el primero, lejos de pactar, le abrió la puerta a la izquierda para que gobierne.
Hace 10 años, ganó la derecha, con mayor contundencia, en el Ejecutivo y en el Congreso, pero gracias a marisoles, zavalas, nietos y muchos otros, gobernaron los caviares y la izquierda y los dos postulantes terminaron en prisión.
El mensaje del 2026 tiene que ser mejor entendido tanto por Fuerza Popular como por todo el país. No hay dudas.
El Perú quiere que haya seguridad, orden, libertad, emprendimiento, inversión privada, empleo, crecimiento, estado austero, menos gasto.
El elector no ha pedido más Estado, más subsidios ni más déficit fiscal.
Busca oportunidades, impulso. Ha pedido mano dura contra el delito, resguardo a la libertad y la propiedad de los ciudadanos, facilidades para emprender.
¿Se volverá a tergiversar el mandato de las urnas?
Esperemos que no.
Esperemos que Fuerza Popular y Keiko Fujimori entiendan la diferencia entre tender puentes para la gobernabilidad y despintar un gobierno.
Los puentes son necesarios, las concesiones inevitables, pero no al punto de desoír el mensaje.
En esta línea, sobran políticos desocupados, políticos caducos, oenegeros, caviares y socialconfusos con agenda propia que ya se ofrecen para un fajín y que, no tenga duda, van a conspirar contra el mensaje ciudadano, so pretexto de interpretar “al otro Perú”.
Ya se escuchan las voces de quienes se ofrecen a “reconciliar al país”, cuando hace menos de 4 semanas estaban tirando piedras.
Es turno de la derecha. De sus ideas. De su visión. Dejemos que haga su tarea y que asuma su costo si se equivoca.
Lampadia






