Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
El mundo tiembla cada semana, los nevados se deslizan y la naturaleza se ensaña con nuestra región. En los últimos dos meses podemos contar los siguientes desastres:

¿Quién pagará estas emergencias?
¿De dónde saldrá el dinero para reconstruir los daños causados por esos desastres naturales y sobre todo los que pueden venir?


Veamos las cifras de los más importantes desastres naturales del Perú en este milenio:
Las cifras de los desastres naturales más recientes en países vecinos:

La evidencia que nos dejan ambos cuadros no puede ser ignorada y no da espacio a interpretaciones:
- Los desastres naturales no solamente causan muertes y daños personales, afectan gravemente la economía de los países y la economía de sus ciudadanos.
- La ayuda internacional y la ayuda privada son diminutas y no pueden resolver los problemas.
- Las cifras de reconstrucción y daños usualmente no reflejan en toda su dimensión las pérdidas privadas, el lucro cesante, los costos de oportunidad perdidos, los efectos en la producción y los efectos en la economía.
- Sin ahorros, no es posible enfrentar los desastres naturales.
¿Qué hacer ante lo que parece inevitable?
¿Seguir haciendo lo mismo, no ahorrar recursos para las emergencias y continuar permitiendo que los gobiernos nacional, regional y local dilapiden impunemente los fondos públicos?
¿Seguir pensando que ante un terremoto, inundación o huayco la ayuda nos llegará del exterior o los organismos multilaterales?
Sería un tremendo error.
Estamos ante la necesidad y tenemos la oportunidad de cambiar de perspectiva, no solamente de gobierno, frente a una realidad que ya se presenta ante nuestros ojos.
Si seguimos haciendo lo mismo que han hecho los gobiernos en los últimos 25 años, no tendremos capacidad de enfrentar estos desastres y volveremos a las recetas de siempre, que las pagan los ciudadanos y las siguientes generaciones mediante impuestos y deuda.
Hacer que los ciudadanos, que perderán a sus seres queridos, sus casas, sus negocios, sus bienes además de enterrar a sus muertos, busquen cobijo y repongan sus pérdidas, deban pagar las emergencias, no sólo es incorrecto, es inmoral. Es trasladarle a ellos el costo de las tragedias, mientras nuestra casta política nacional, regional y local sigue mal gastando los recursos nacionales. Mantener ese estado de cosas sería un crimen.
Urge un cambio de perspectiva y hay como hacerlo.
El Perú tiene recursos para enfrentar estas crisis.
Su bonanza minera e hidrocarburífera no ha traído cambios significativos en la infraestructura pública regional o local. No puede, ante la evidencia de las emergencias que se vienen, seguirse dilapidado en manos de funcionarios corruptos, gobernadores regionales corruptos o incapaces, consejeros mediocres, alcaldes bandidos, regidores populistas y empresarios prebendarios que les ayudan a derrochar ese dinero de mil y una formas.
El Canon Minero del 2001 al 2016 ha superado los 90,000 millones de soles, es decir 26,000 millones de dólares.
El Canon Gasífero ha superado, solo en el Cusco, los 33,000 millones de soles, equivalentes a 10,000 millones de dólares.
Por ambos conceptos, se han repartido y dilapidado en regiones 36,000 millones de soles en 25 años.
Si la sensatez gobernara este país y la austeridad fuera una regla de la política, con solo haber reservado el 20% de estos recursos, hoy tendríamos un Fondo de 7,200 millones de dólares que nos permitirían enfrentar Niños Costeros, Danas, Terremotos y Sequías.
Como no hemos actuado así y, so pretexto de la descentralización, del crecimiento económico, del mayor gasto público hemos dejado que los políticos, sobre todos regionales y locales mal gasten los recursos, hoy no tenemos fondos de reserva para estas emergencias.
Si no cambiamos este estado de cosas, en primer lugar no tendremos capacidad financiera para reconstruir el país y en segundo lugar, la reconstrucción la deberán financiar los ciudadanos.
Nos endeudarán.
Subirán el Impuesto a la Renta, aumentarán el IGV, aumentarán el precio de la gasolina o crearan tributos transitorios que se quedaran para siempre.
Políticos más avezados irán por los ahorros o por los fondos del Banco Central como si fueran de ellos
No lo permitamos.
Ya el 12% del presupuesto nacional se pierde en corrupción. No dejemos que todos los recursos del Canon se sigan mal gastando y no haya fondos para las emergencias. Exijamos que nuestra renovada clase política cambie de perspectiva.
Una iniciativa legal para que, por lo menos el 20% de los recursos de canon minero y gasífero se retengan a las regiones y se reserven en el BCR, a nombre de cada Región, para que tengan sus fondos de emergencia para estas catástrofes.
Este año, el aporte de Canon Minero en el primer semestre llegó a 336 millones de dólares y el Canon Gasífero a 339 millones. Un Total de 675 millones. Si reservamos el 20%, tendríamos a fines de este año un fondo de reservas de 135 millones de dólares para que las regiones enfrenten sus desastres naturales.
Exijamos sentido común y austeridad en la gestión de los recursos públicos. Un gran reto para el nuevo gobierno que busca gobernar para las nuevas generaciones y no para las nuevas elecciones.
Lampadia






