Cómo Guzmán buscó legitimar sus crímenes
Sebastião Mendonça
Autor del libro ¿Por qué fracasó Sendero?
Para Lampadia
Los grupos terroristas de todos los países han buscado crear una justificación moral para sus crímenes. Sendero Luminoso no fue una excepción. El problema es que en el Perú predomina el discurso público que deja en un segundo plano al desenmascaramiento de la justificativa moral del terrorismo.
Para explicar este tema tomo como referencia “De Puño y Letra”, el último libro del terrorista, escrito después de 17 años en prisión. La intención de Guzmán ha sido legitimar sus crímenes[i].
Guzmán desarrolla los argumentos de su justificación moral y presenta la violencia como una respuesta a las injusticias sociales del país.
Por su lenguaje marxista a veces hay que buscar la equivalencia en un lenguaje más normal.
Guzmán comienza su argumento con un detalle biográfico. Hablando de un viaje que hizo de joven con su madre, él presenció: “la imagen de una campesina llevando en brazos a su hija muerta y mendigando ayuda para poder enterrarla” (p. 28). Esta escena le produjo un sentimiento de indignación que lo llevó al “despertar de mi conciencia social” (p. 29).
Al volverse marxista Guzmán concluyó que esa situación era una manifestación de la dominación de clase y que, para cambiarla, era necesario tomar el poder y, para tomar el poder, se requería desencadenar una guerra popular para derrotar al Estado, destruir la dominación de clase, para acabar con las injusticias sociales que predominaban en el Perú.

Guzmán decía que desencadenar el terrorismo no fue una decisión subjetiva tomada por él, sino que “Hay una base material, objetiva, histórica, social e ideológica que ha generado la guerra popular.” (p. 103-104).
Según su lógica, la violencia desatada por Sendero Luminoso era una necesidad histórica ante una realidad opresora e injusta.
Él reforzó su argumento diciendo que estaba reaccionando a “La sociedad peruana como estructura de clases que requiere transformación revolucionaria” (p. 55). El argumento de Sendero era que la violencia terrorista no era una decisión suya ni de un grupo de personas. Era un hecho provocado por las injusticias sociales.
Sobre la guerra popular, Guzmán decía que “el campesinado era la fuerza principal en nuestra sociedad en tanto que el proletariado era la clase dirigente” (p.55).
Cuando Guzmán decía proletariado, él se refería a Sendero Luminoso.
En la práctica, él afirmaba que para que su guerra fuera exitosa, los campesinos deberían obedecer a Sendero.
Los campesinos que se negaran a obedecerlos eran representantes de las clases reaccionarias y merecían morir como traidores.

En una entrevista a Antonio Zapata, Elena Iparraguirre repite ese argumento para justificar la masacre de Lucanamarca[ii]. Ella decía no tener remordimiento por el barbarismo senderista porque fue una masacre necesaria.
Según ellos, sus asesinatos eran respuestas “necesarias” para acabar con las injusticias sociales, Guzmán rechazaba la acusación de terroristas y reclamaban su reconocimiento de luchadores sociales, ellos estaban reaccionando a una “explotación y opresión centenaria” (p. 118), estaban combatiendo a una opresión histórica.
En el lenguaje marxista opresión e injusticia son muy similares. Cómo su intención declarada era acabar con la opresión que vivían los campesinos, entonces sus crímenes tenían un finalidad moral. Con ese argumento, Guzmán redondeaba su discurso:
(1) la guerra fue desencadenada por las injusticias de un orden social caduco. Por lo tanto sus acciones tenían un origen justo.
(2) Sendero buscaba crear un orden social en el que ya no existiera las injusticias identificadas. Entonces, sus intenciones también eran justas.
Guzmán no intentaba legitimar ningún acto particular de violencia, él buscaba legitimar la guerra popular como un todo, como un derecho del pueblo a rebelarse contra un orden social injusto.
Su lógica era: si el orden existente era injusto e inmoral, rebelarse era justo y moral. La moralidad de su acción se originaba en la injusticia del orden existente. Por esto Sendero lanzó la consigna “La Rebelión se Justifica”, y se mantuvo con esa idea desde 1980 hasta 2009, cuando escribió su último libro.
¿Cómo respondió la sociedad peruana a Sendero?
La violencia terrorista ha sido condenada, primero por los campesinos y la población rural, y gradualmente se generalizó en las ciudades.
El propósito de construir una sociedad justa, que era compartido por la izquierda, también ha perdido credibilidad en la población.
En la encuesta de Apoyo (hoy IPSOS), en 1991, solo una de doce personas apoyaba a Guzmán.
El fracaso de los intentos de crear un partido político legal, el MOVADEF, confirma el rechazo mayoritario a las intenciones del senderismo.
Tanto en sus acciones como en sus intenciones, Sendero Luminoso ha sido derrotado.
Si se pregunta a las personas si Sendero fue o no fue terrorista, la respuesta de la gran mayoría es tajante: Fue un grupo terrorista.
Si revisamos al informe de la Comisión de la Verdad, en algunos trechos vamos a encontrar el término terrorismo, aunque en otros trechos vamos a encontrar “conflicto armado interno”, repetido 633 veces.
Guzmán, en su libro, celebra el término “conflicto armado interno” y recomienda a sus abogados “utilizar la opinión de instituciones [CVR y otros] o personas que se han pronunciado sobre el carácter de guerra interna o conflicto armado interno que revistió la guerra popular…” (p. 128).
Él propone ese lenguaje porque le facilitaría utilizar los Convenios de Ginebra para obtener una amnistía general que brindara impunidad y libertad para él y sus militantes. Para Guzmán, el término favorecía su arquitectura de legitimación.
En los textos e instituciones de memoria, como CVR y LUM, se dice que Sendero Luminoso ha sido una organización terrorista, pero en la explicación de su surgimiento se afirma que la causa de fondo han sido las injusticias sociales, descuidando la importancia de las ideologías y la izquierda favoreciendo a los terroristas.
La consecuencia es que la sociedad peruana sigue indefensa ante el adoctrinamiento senderista.
Las consecuencias son visibles hoy en el Congreso.
El próximo artículo será: ¿Por qué fracasó Sendero?
[i] Guzmán, A. R. (2009). De Puño y Letra. Lima: Manoalzada.
[ii] Zapata, Antonio (2017). La guerra senderista: hablan los enemigos. Lima: Taurus
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