Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
La absurda dispersión del voto de derecha en candidaturas que no despegaron, como la de Carlos Espá ( que mereció mejor suerte), Chiabra, Grozo, Belaúnde, Williams y Diez Canseco impidió una segunda vuelta entre dos partidos de derecha, que no hubiera vuelto a poner en vilo al país al borde del abismo socialista y la lumpenización de la política nacional.
En esas candidaturas la derecha diluyo cerca de 800,000 votos, 38 veces la diferencia entre Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga.
Estos votos hubieran convertido en intrascendentes las triquiñuelas de Corvetto de haberse redirigido a las opciones posibles.
Un gesto patriótico y oportuno de estas candidaturas hubiera sido más que suficiente para impedir que el títere del falso Sombrero ponga nuevamente al país al borde de perder su libertad y su democracia.
Para evitar que el Perú se vuelva un nuevo teatro de operaciones del socialismo del Siglo XXI hacen falta más de 8.5 millones de votos.
Sumando todas las fuerzas políticas explícitamente de derecha ( KF, RLA, Espá, Chiabra, Grozo, Belaúnde, Williams y Diez Canseco) se tienen 5.6 millones de votos.
Hay dos conclusiones obvias entonces:
1) Se necesitan todos los votos de la derecha y
2) Se tienen que buscar votos en el centro, entre los indecisos y los que no suelen votar para lograr ese objetivo.
KF tendrá que atraer a todos los votantes de derecha y tender puentes y recoger las aspiraciones de los votantes de Nieto, Belmond, Álvarez, Marisol Pérez Tello, Popy, Luna, Acuña y el APRA, por lo menos. Lo que parecería un absurdo es que esta opción política no cuente con todos los votos de este sector.
No puede suceder que el egoísmo de los líderes políticos de la primera vuelta se repita al interior de derecha y que la candidatura que es la alternativa al abismo marxista no cuente con todos los votos de la derecha.
Sin los 5,6 millones de votos de derecha es imposible avanzar en la derrota del comunismo etnocacerista. La actitud de RLA es tremendamente irresponsable.
En Chile, a las horas de la primera vuelta, Evelyn Mathei y Johanes Kaiser se alinearon detrás de Kast para enfrentar a la candidatura comunista. Una derecha madura, orgánica y principista.
Carlos Espá y Roberto Chiabra ya se decantaron en contra del títere de Sombrero. Los silencios de los otros candidatos de este sector son preocupantes.

Corresponderá entonces que sea el elector quien, por encima de los regateos de sus líderes, protagonice esta segunda elección. Ellos, en la derecha y en el centro, tendrán que definir su rol y la trascendencia de su voto.
- Si RLA se quiere hundir en la tragedia de su segunda derrota que lo haga él, pero sus votantes no se deben dejar arrastrar por esa posición y defender con su voto, la libertad y la democracia en el país.
- Si Nieto calcula y se coloca equidistante para ser primer ministro de los dos contendores y ocupar el lugar de Acuña y Pepe Luna en la nueva ecuación política del 2026-2031, es su problema, no debe ser la actitud de sus votantes.
- Si Belmond huye después de haber recibido todos los yapeos y deja huérfanos a sus votantes, sus electores no tienen que seguirlo en ese sin sentido senil.
- Si Carlos Álvarez imita a los dos contendores para hacer más shows y ganar con más personajes, será su negocio, sus electores no tiene que seguirlo en esa tragicomedia.
- Si Marisol Pérez Tello se hunde en su odio a KF, sus electores no están obligados a seguirla para convertirse en tontos útiles del proyecto del socialismo del Siglo XXI.
- Si Popy quiere encontrar una nueva némesis para pelear luego de la muerte de Alan García que lo haga, pero los de las escobas bien podrían ayudar a barrer el comunismo.
- Si Pepe Luna y Acuña buscan con quien negociar lo poco que les queda, sus electores deben optar por no convertirnos en el nuevo experimento de Antauro.
- Si la dirigencia del APRA se sigue peleando por miserias y no cumple un rol relevante, sus militantes tendrán que levantar, en la opción que corresponde, la bandera del pan con libertad.
El elector de izquierda, del cual me ocuparé en la siguiente columna, tiene otros desafíos y dilemas.
Los electores que se ubican a la derecha y al centro de nuestro espectro político deben protagonizar esta segunda vuelta.
Sus líderes miran lo que les conviene y se ponen en el medio para ver si ganan en ambos casos.
Este elector sabe cuál fue el precio que pagaron los electores venezolanos, bolivianos y nicaragüenses que se refugiaron en la comodidad de su silencio o su absurdo abstencionismo y dejaron que el chavismo, Evo Morales y Ortega, respectivamente, convirtieran esos países en democracias fallidas.
El elector peruano sabe todo eso, conoce la dimensión de su responsabilidad, está advertido de los riesgos de una candidatura escondida en un sombrero falso y tiene que estar por encima del cálculo de sus dirigentes.
Lampadia






