Urpi Torrado
El Comercio, 23 de julio del 2026
“El fútbol es uno de los pocos fenómenos capaces de movilizar conversaciones masivas, generar identidad y conectar emocionalmente a millones de personas”.
El Mundial dura un mes, pero las conversaciones que genera revelan mucho más que resultados deportivos. En miles de publicaciones se expresan emociones, se construyen liderazgos, se fortalecen identidades y se pone a prueba la confianza en las instituciones. Esa información constituye una valiosa fuente para comprender mejor a la sociedad. El caso peruano lo demuestra. Aunque la selección no clasificó, los peruanos vivieron el torneo con intensidad y generaron en redes una conversación que fue mucho más allá del fútbol.
Al analizar la conversación digital realizada por Datum con Listening247 y la plataforma Insights-to-Action DataVinci, se observa que la ausencia de la selección no redujo el entusiasmo. Por el contrario, predominó una conversación positiva. El 51,16% de las publicaciones expresó sentimientos favorables, mientras que apenas el 9,81% tuvo un tono negativo. El Mundial fue vivido con pasión aun sin representación nacional.
Como era de esperarse, Lionel Messi concentró buena parte de la conversación. También destacaron temas asociados al liderazgo de Lionel Scaloni, la posibilidad de que Argentina volviera a ser campeona y la mística argentina. Más allá de la rivalidad futbolística, la narrativa construida despertó admiración entre muchos aficionados peruanos.
Sin embargo, el tono cambió cuando la conversación dejó el terreno deportivo para trasladarse al institucional. Los temas vinculados con la FIFA, el arbitraje, el VAR y Gianni Infantino generaron una reacción negativa. La FIFA registró el mayor volumen de conversación, con un sentimiento neto de -34,23%. El patrón resulta interesante porque muestra que los usuarios distinguen entre el espectáculo deportivo y las instituciones que lo organizan. Se puede disfrutar intensamente del fútbol y, al mismo tiempo, cuestionar la transparencia de quienes lo administran.
También resulta revelador observar dónde ocurrió la conversación. TikTok concentró el mayor volumen con el 42,67% de las publicaciones, confirmando el creciente protagonismo de esta plataforma en el consumo de contenidos deportivos y en la construcción de conversaciones masivas. En contraste, X concentró la mayor proporción de mensajes negativos, con un 17,43%, casi tres veces el promedio en las demás redes. Esto confirma que cada plataforma desarrolla dinámicas distintas. Mientras unas privilegian el entretenimiento y la emoción, otras favorecen el debate, la crítica y la confrontación.
El análisis comparado con otros países latinoamericanos refuerza esta idea. En Argentina, la conversación estuvo marcada por una pasión inquebrantable. El sufrimiento formó parte de la identidad del hincha y el apoyo a la selección creció con el torneo, al igual que la admiración a Lionel Messi y el equipo. En México, la conversación se concentró inicialmente en el desempeño de su selección y en sus posibilidades de avanzar. Más adelante, la atención se desplazó hacia Argentina y estuvo marcada por la tensión propia de la rivalidad futbolística, en la que convivieron la admiración por Messi y su equipo con los cuestionamientos al arbitraje, el VAR y la FIFA. Cada país construyó una narrativa distinta alrededor del mismo evento.
El fútbol es uno de los pocos fenómenos capaces de movilizar conversaciones masivas, generar identidad y conectar emocionalmente a millones de personas. Incluso cuando el país no está en la cancha, los peruanos encuentran una forma de participar y sentirse parte de la historia. Pero el verdadero valor de observar estas conversaciones va más allá del deporte. Las redes sociales no solo permiten medir popularidad o volumen de comentarios; también ayudan a entender cómo se construyen las emociones colectivas, la confianza, el liderazgo y el sentido de comunidad. Comprender estas dinámicas aporta información valiosa para la toma de decisiones en cualquier organización, pública o privada.






