Lucía Montero de Benavides
El Comercio,13 de setiembre del 2026
“Aprender a leer es mucho más que aprobar un curso. Un niño que llega a tercero o cuarto de primaria sin comprender adecuadamente lo que lee tendrá dificultades en prácticamente todas las materias”.
En el Perú estamos acostumbrados a hablar de la educación como un problema enorme. Discutimos presupuestos, infraestructura, currículos, salarios y reformas. Todo ello importa. Pero quizá deberíamos comenzar por una pregunta más sencilla: ¿nuestros niños están aprendiendo a leer a la edad que corresponde?
En Ascope, una provincia costeña de La Libertad, se desarrolla desde 2024 una experiencia que merece atención. La iniciativa fue diseñada por la UGEL Ascope junto con Enseña Perú y McKinsey & Company con un objetivo concreto: lograr que los niños aprendan a leer y, sobre todo, comprendan lo que leen durante los primeros años de primaria. El proyecto “Ascope, leemos hacia la excelencia” alcanza a 40 instituciones educativas y 2.676 estudiantes, y capacita a 148 directores y docentes en estrategias de lectoescritura y liderazgo pedagógico. La iniciativa recoge las enseñanzas de Sobral, una ciudad del estado brasileño de Ceará que hace poco más de 20 años enfrentaba graves problemas educativos. Sobral decidió cambiar el enfoque. Estableció metas claras, evaluó periódicamente a los alumnos, capacitó y acompañó a los profesores y fortaleció el liderazgo de los directores. La pregunta dejó de ser solamente cuánto se gastaba en educación y pasó a ser: ¿qué están aprendiendo los niños? Los resultados convirtieron a Sobral en una referencia educativa en América Latina.
Ascope intenta recorrer su propio camino y los primeros resultados son alentadores. En 10 meses, la proporción de estudiantes que alcanzó un nivel satisfactorio pasó de 18% a 44%, mientras que la proporción de aquellos ubicados en los niveles iniciales disminuyó de 66% a 39%. La experiencia comenzó a replicarse en Virú. Allí, durante el 2025, la proporción de alumnos de segundo grado que alcanzaron un nivel satisfactorio de comprensión lectora pasó de 9% en marzo a 31% en diciembre. Ascope podría convertirse en un laboratorio de política educativa para el Perú. Sus resultados deberían medirse y hacerse públicos para descubrir qué funciona y corregir aquello que no funciona.
Aprender a leer es mucho más que aprobar un curso. Un niño que llega a tercero o cuarto de primaria sin comprender adecuadamente lo que lee tendrá dificultades en prácticamente todas las materias. Aprender a leer es aprender a aprender. Después de una visita de funcionarios del Gobierno Regional de La Libertad a Sobral, en agosto se firmó un convenio entre el Gobierno Regional, la Fundación Natura y Enseña Perú para llevar el modelo a toda la región. Durante décadas hemos intentado transformar la educación desde Lima mediante grandes reformas nacionales. Quizá debamos probar también el camino inverso: comenzar en una provincia, medir resultados y luego replicar lo que funciona. Sobral demostró que es posible. Ascope tiene ahora la oportunidad de demostrar que también podemos hacerlo en el Perú. Porque algunas veces las grandes reformas comienzan en lugares pequeños.






