José Ignacio De Romaña
11 de junio 2026
Para Lampadia
Reconciliación Nacional
Un 10 de junio de 1990 nació políticamente el fujimorismo en una elección que transformó el país. Ayer, otro 10 de junio, los cómputos de la ONPE nos devolvieron una imagen similar: un resultado ajustado en el que Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se disputan el liderazgo de una nación profundamente dividida.
Más allá de las diferencias finales que determine el escrutinio, la realidad nos muestra que una mitad del país no votó por quien resulte ganador, sino votó en su contra. En el caso de Keiko Fujimori, sobre sus hombros pesa más de dos décadas de antifujimorismo que hoy representa a cerca del 50% de los ciudadanos.
Gobernar en estas circunstancias demanda abandonar cualquier tentación triunfalista. Si la lideresa de Fuerza Popular asume la presidencia, su desafío más urgente será unir a los peruanos y desactivar el motor del enfrentamiento político.
Para que millones de ciudadanos comprendan y acepten lo que significa que “el Perú crece”, el crecimiento debe adquirir una forma tangible en las regiones históricamente postergadas. La reconciliación nacional se construirá sobre INFRAESTRUCTURA, carreteras que conecten pueblos aislados, sobre trenes que integren la costa desde Tumbes a Tacna, la sierra y la selva con la costa y sobre todo mediante agua potable y desagüe para todos los peruanos, una batalla directa contra la anemia infantil, llegando a quienes durante décadas han permanecido olvidados.
La infraestructura básica es la base sobre la cual pueden sostenerse una salud eficiente, una educación de calidad y oportunidades de progreso. Cuando el agua potable llegue al ciudadano que votó en contra del gobierno, el Estado estará trasladando ese PBI de más de USD 300 mil millones a todos los peruanos. Es allí donde el crecimiento económico adquiere rostro humano.
Curiosamente, el Evangelio de hoy jueves 11 de Junio, de San Mateo (5, 20-26) ofrece una enseñanza que bien podría servir de guía para la próxima gobernante: “Si al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí y ve primero a reconciliarte con tu hermano”.
Trasladado al ámbito público, la ofrenda representa los planes de gobierno y las promesas electorales, pero antes de ello se debe sanar la relación con quienes se sienten excluidos o agraviados, y ello se logra con arduo trabajo, con obras, con el ejemplo de humildad, botas de jebe y manos con barro.
El Perú no resiste cinco años más de demolición mutua. La nueva presidenta tiene la oportunidad histórica de convertir una elección dividida en un proyecto de unión nacional. Para lograrlo deberá convocar a los mejores profesionales sin distinción política y concentrar sus esfuerzos en cerrar las brechas sociales que separan a millones de peruanos del desarrollo. Su padre lo hizo convocó al mejor talento posible y visitó cada rincón olvidado de la patria. Planifico un país a largo plazo y cumplió.
Solo tendiendo puentes de infraestructura, oportunidades y diálogo sincero será posible transformar el histórico 50% de rechazo en el 100% de un país avanzando en la misma dirección.






