Roque Benavides
El Comercio, 10 de setiembre del 2026
”La confianza se construye cuando los compromisos se traducen en resultados y se mantienen en el tiempo»
Es evidente que el mundo necesita cada vez más minería. La transición energética, los centros de datos y la electrificación del transporte están impulsando una demanda de minerales que, según las proyecciones, podría duplicarse hacia 2040. Esta es una gran oportunidad para nuestro país. Junto con Chile producimos el 40% del cobre mundial, lo que nos coloca en una posición privilegiada.
Pero, para aprovechar esta oportunidad, debemos empezar por fortalecer la confianza. En el Perú, muchas operaciones mineras se encuentran sobre los 4 mil metros de altura, alejadas de las capitales y con conectividad limitada. A ello se suma la ausencia del Estado, las brechas de servicios básicos y economías locales basadas en actividades agropecuarias, donde el agua es fundamental.
La desconfianza también tiene causas concretas, como pasivos heredados de empresas que ya no existen, promesas incumplidas, entre otras. Todo esto ocurre en un ambiente polarizado, con actividades informales y situaciones donde el conflicto puede convertirse en capital político.
Frente a esta realidad existen cuatro palancas para construir confianza: 1) institucionalidad, con reglas claras y compromisos que puedan cumplirse; 2) reducir brechas, mediante obras visibles que permanezcan en el tiempo; 3) transparencia, porque lo que no se comunica no existe; y 4) cercanía, para conocer de primera mano las preocupaciones de las comunidades.
El caso de Tapay, en Caylloma, Arequipa, es un buen ejemplo. Durante años, la producción de paltas y frutales estuvo destinada principalmente al autoconsumo y tenía un potencial limitado. El trabajo articulado entre Buenaventura y los productores locales permitió mejorar la calidad, aumentar la producción y acceder a nuevos mercados. Hoy, las paltas de Tapay llegan a Europa y Estados Unidos.
Este trabajo permitió identificar la necesidad de ampliar la frontera agrícola en la zona. Buenaventura asumió el compromiso de construir Huaruro, un canal de 15 kilómetros en el Cañón del Colca, una obra compleja que difícilmente podía ejecutarse con recursos públicos. Tras años de construcción y diálogo con la comunidad, Huaruro permitirá llevar más agua a los agricultores y potenciar su producción. Cumplir este compromiso es también una forma concreta de construir confianza.
Tapay nos deja varios aprendizajes. La confianza se construye cuando los compromisos se traducen en resultados y se mantienen en el tiempo. Para ello se necesitan reglas claras, diálogo permanente y organizaciones locales fortalecidas. También es fundamental comunicar los avances y dificultades durante el proceso.
Ese es, finalmente, el desafío que tenemos como sector. En lugares donde existen grandes brechas y una presencia limitada del Estado, la minería puede y debe contribuir al desarrollo y, al mismo tiempo, construir relaciones duraderas y de confianza. Para lograrlo necesitamos compromisos que se cumplan e instituciones que les den continuidad. Los alcaldes, dirigentes y gerentes pueden cambiar, pero las necesidades permanecen. Las personas pasan, las instituciones perduran.






