Entrevista a José Carlos Saavedra, Socio y economista principal de Apoyo Consultoría
Gestión, 30 de julio del 2026
Whitney Miñán Cabeza
Es innegable que las expectativas empresariales se fortalecieron con el triunfo de Keiko Fujimori en las elecciones generales. Sin embargo, las familias aún estarían esperando medidas que las impacte directamente.
Por ejemplo, se redujo de 44% a 35% la población que cree que la situación económica de su hogar mejorará dentro de 12 meses. Así lo reveló José Carlos Saavedra, socio y economista principal de Apoyo Consultoría, quien compartió en exclusiva con Gestión los resultados de una reciente encuesta.
Esta información permite entender cómo recibirá Fujimori al país, no solo desde la mirada empresarial sino también ciudadana.

A manera de resumen, ¿cómo se ve la economía?
Venimos de trimestres con un fuerte crecimiento económico generalizado […] Ahora, estamos en un punto de inflexión porque hacia adelante vamos a ver diferencias en el crecimiento y en cómo se percibe el entorno económico debido a lo que puede ocurrir con el impacto de El Niño y tras la elección de Keiko Fujimori como presidenta.
La confirmación del triunfo de Keiko Fujimori causó una mejora en las expectativas empresariales. ¿Qué mensajes destacaría?
La expectativa con el Gobierno de Keiko Fujimori responde, en parte, a la composición de la Cámara de Diputados y de Senadores. Ojalá tengamos una vuelta a la “normalidad”: un país donde el presidente dure 5 años […] De alguna manera se espera [que suceda] porque Fuerza Popular tendría los votos suficientes para evitar una eventual vacancia.
También se espera que el nuevo Gobierno pueda atraer personal calificado al Poder Ejecutivo y los diferentes organismos del Estado, lo que debería –en principio– mejorar la gestión pública y la calidad de las normas.
Hay expectativa de que exista algo más de convicción con el crecimiento económico y la promoción de la inversión privada […].

La falta de reformas de segunda generación es evidente. ¿Qué se debe priorizar?
[…] Una de las reformas más relevantes es la mejora de los servicios públicos, los más cercanos al ciudadano: salud, educación y seguridad. El foco es buscar un consenso también a nivel del Congreso de la República para finalmente lograr el círculo virtuoso de crecimiento económico, recaudación, mejores servicios públicos y satisfacción de la población.
La clave es no seguir como hasta ahora: crecimiento, recaudación y gasto público, pero ineficiente, concentrado en mayores remuneraciones del Estado, sin condicionantes que aseguren un mejor servicio; o mayor gasto en infraestructura, pero con obras paralizadas.
¿Cuáles son las urgencias?
En el muy corto plazo, es importante atender la emergencia del fenómeno de El Niño. Antes que llegue el verano 2027 [donde se espera el mayor impacto de la anomalía climática], ya se afectó la pesca y el agro.
En el primer tramo del próximo año, si esto se mantiene, se esperan lluvias [y huaicos], lo cual podría afectar a la infraestructura. Se necesita, [desde ya], un nivel de preparación, revisar cómo está el nivel de avance de obras de prevención.
¿Qué más hacer en los 100 primeros días?

Un reto importante es iniciar la reconstrucción de la administración pública. Hacer nombramiento de personas calificadas.
Además, sería relevante anunciar la formación de un equipo especializado, tipo PMO, para que lidere y centralice toda la coordinación relacionada con la prevención y atención del riesgo que tenemos por El Niño.
Sumaría medidas concretas para recuperar la responsabilidad en el manejo de las cuentas fiscales que hemos perdido en los últimos 5 años. Ojalá que iniciativas de gasto del Congreso sean enviadas ante el Tribunal Constitucional. Y, sobre la proliferación de exoneraciones, sería buenísimo ver acciones orientadas a poner requisitos de análisis técnico para evaluarlas […].
Se necesitan también medidas orientadas a corregir el deterioro normativo de los últimos 5 años. Corregir un marco que ha causado que hacer negocio sea más complejo.
Las expectativas han mejorado claramente, pero ¿ve algo que podría ponerlas en riesgo? ¿La inseguridad?
La inseguridad es uno de los principales problemas de la población y las mypes la señalan como el principal límite al crecimiento de su negocio. Por ello, se exigen cambios: tener una unidad de inteligencia policial; análisis, revisión y eliminación de las normas llamadas “procrimen”, debe haber un consenso sobre cómo manejar estas leyes; revisar el tema de la carrera policial.
Hay una demanda ciudadana muy fuerte y esto, junto con el fenómeno de El Niño, son retos latentes que podrían afectar la percepción sobre el nuevo Gobierno.
Apoyo Consultoría ya tiene los resultados de su informe “Situación Económica y Percepción de Desarrollo” (encargado a Ipsos). ¿Cómo resumiría la percepción que tiene la población del progreso del país?
El resultado de la encuesta, que la hacemos hace más de 30 años, es interesante porque hoy se observa que ha bajado de manera significativa el porcentaje de la población que percibe que el Perú está retrocediendo. Llegó a ser el 75% [en el 2023] y eso se ha reducido en 31 puntos hasta 44%.
Se percibe que Perú se quedó “ahí”. Que ha dejado de retroceder, sí, pero ahora se mantiene “igual” para el 47% de la población. Pero, solo existe la percepción de progreso para el 8% de la población.
Ese “está igual” no es una buena noticia porque venimos de un periodo “negativo”. No estamos haciendo nada para recuperar el tiempo perdido.
¿Cómo se diferencia la percepción del progreso del país con la familiar/individual?
Las familias son más optimistas sobre su propio progreso comparado con lo que perciben para el país. Eso nos dice que estamos en deuda con la población a nivel de temas más institucionales, estabilidad política, servicios públicos […].
A diferencia de las empresas, solo 16% señaló que su situación económica es buena o muy buena. Para los próximos 12 meses, caen a 35% los que responden favorablemente y, por el contrario, sube de 12% a 18% los que creen que estarán peor en un año…
Hay dos grandes contrastes en la encuesta que hemos hecho. El primero es el que mencioné: diferencias entre la percepción de cómo progresa el país versus cómo progresa la familia. Pero, el otro, es el contraste entre las expectativas muy positivas para los próximos 6 a 12 meses del sector empresarial a partir de elección de Keiko Fujimori –que ha gatillado la mayor intención generalizada para invertir– versus algo de deterioro en la percepción económica por parte de las familias sobre lo que se espera para los próximos meses.
¿Qué está detrás de eso?
Hay dos factores. El primero es que la inflación pasó muy rápidamente de 2% a 4% debido al incremento de los precios de los combustibles y de alimentos por factores externos a la economía local […] Esa alza ha afectado a la capacidad adquisitiva de la población y su impacto se ha dado principalmente en los hogares de menores ingresos.
Segundo, pensamos que los pronósticos del fenómeno de El Niño fuerte, su impacto sobre el empleo en algunos sectores y una eventual alza de precios por el impacto en el agro, está afectando la expectativa de los hogares en este momento.
¿Cómo espera que evolucione la percepción? ¿Cuánto tiempo le toma trasladarse a las familias las buenas expectativas empresariales? O, ¿no se reflejan?
Por El Niño, vamos a ver más diferencias entre hogares que les va bien y otros que sentirán un golpe. Los hogares a los que les va bien son los que se van a beneficiar más del crecimiento de la inversión privada, de la creación de empleo formal. Esos hogares probablemente estén más en Lima, del nivel socioeconómico AB. Por el contrario, los hogares de menores ingresos van a ser golpeados. Los hogares de menores ingresos en el agro y pesca.
Dicho esto, más allá de El Niño, las condiciones están dadas para que el crecimiento vuelva a ser generalizado.
Se ha prometido retomar altas tasas de crecimiento. ¿Se podría romper el techo?
Va a ser difícil romper el techo de 3.5% en el corto plazo porque tenemos a El Niño que muy probablemente afecte el crecimiento económico de algunos sectores y regiones. Sin embargo, pasado ese “bache”, podríamos pensar en un crecimiento algo mayor porque se ha activado nuevamente el ciclo de inversión minera y de infraestructura, que si lo logramos sostener hacia adelante podría darnos buenos niveles de crecimiento económico. Para superar el 3.5% o 4% se requieren reformas estructurales de destrabe de proyectos, que incrementen la productividad, entre otras.






