Adriana Tudela
El Comercio, 4 de octubre del 2026
“El LUM no solo distorsiona lo ocurrido, sino que encubre los preceptos ideológicos intrínsecamente violentos que dieron origen a las organizaciones terroristas”.
La muestra del Lugar de la Memoria es cuestionable, y con fundamento. Como sostuve en mi artículo anterior, su guion museográfico distorsiona lo ocurrido en el Perú en los ochenta y noventa al equiparar moralmente a los terroristas con el Estado, omitiendo el origen ideológico de la violencia terrorista.
Desde la izquierda se me acusa de mentir, incurriendo precisamente en lo que denuncié en dicho artículo: aferrarse a la mínima y descontextualizada presencia de ciertos elementos en la muestra para cuestionar el juicio de quienes advertimos la manipulación de su narrativa.
Esgrimen que el LUM sí “hace referencia” al ‘pensamiento Gonzalo’, cuando en realidad casi no se menciona ese término ni se define o desarrolla como sistema de ideas. Calificar a Sendero Luminoso de totalitario y dogmático, o señalar que adoptó elementos de la estrategia militar de Mao y la ideología de Lenin, sin explicar estos conceptos, no constituye una exposición de su ideología. Igualmente, responsabilizarlo por más de la mitad de las muertes no equivale a reconocer que sus ideas (y no la desigualdad) originaron el terror.
Quizá estas distinciones escapen a ojos incautos, pero son ineludibles. Tanto como el hecho de que el máximo referente ideológico de SL, José Carlos Mariátegui, no esté presente en la muestra como figura relevante. De hecho, deberíamos preguntarnos: ¿por qué nunca se consigna el nombre completo de Sendero: “Partido Comunista del Perú – Por el Sendero Luminoso de José Carlos Mariátegui”?
Asimismo, ¿por qué no aparecen las palabras “marxismo”, “lucha de clases” ni “dictadura del proletariado” cuando se hace referencia a la ideología senderista? Solo se lee que Sendero “prometió una sociedad nueva, pero su accionar devino en el terror generalizado”, lo cual insinúa que Sendero no era esencialmente terrorista y oculta sus fines ideológicos.
¿Por qué no explican que la violencia terrorista se concentró en la sierra y contra los campesinos no por casualidad ni por abandono estatal, sino por la deliberada estrategia maoísta de Sendero de imponer la revolución a los campesinos mediante la violencia extrema y llevarla del campo a la ciudad? ¿Por qué no se expone su carácter clandestino, ni cómo sus miembros se camuflaban entre la población con el fin de ser un enemigo invisible para las fuerzas del orden y solo se menciona que Sendero “era muy difícil de localizar”?
El LUM no solo distorsiona lo ocurrido, sino que encubre los preceptos ideológicos intrínsecamente violentos que dieron origen a las organizaciones terroristas, procurando desvincularlas de sus ideas y motivaciones. Que esto ocurra en un espacio dedicado a recordar y enseñar nuestra historia reciente es verdaderamente insidioso. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»






