BCR
Gestión, 26 de junio del 2026
En los últimos 10 años, las remesas casi que se han duplicado, desde los US$ 2,943 millones en el 2016 hasta los US$ 5,299 millones totalizados en el 2025. Y, al menos para este y el siguiente año, las proyecciones apuntan a crecimientos.
En una muestra más del inestable y convulsionado panorama político peruano, el candidato presidencial Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) intentó dejar sin efecto los votos de los peruanos en el extranjero, acción que ya fue rechazada por el jurado electoral.
Para las recientes elecciones generales, se habilitó el voto a 1’210,813 peruanos en el extranjero, un equivalente al 4.4% del padrón nacional, según el JNE.

Sin embargo, de acuerdo con la Superintendencia Nacional de Migraciones y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), fuera del Perú vivirían poco más de 3.5 millones, alrededor del 10% de la población total. Estados Unidos es el principal destino con el 30.4%, seguido de España con 16.1%.
Los cuestionamientos de Sánchez y Juntos por el Perú sobre el voto de los peruanos en el extranjero requieren poner sobre la mesa su relevancia y aporte, en este caso, sobre la economía nacional.
El peso de las remesas
Un indicador que permite dimensionar, en buena parte, el aporte de los compatriotas en el extranjero al país son las remesas desde el exterior, las mismas que contribuyen a la balanza de pagos.
Gestión identificó que, en los últimos 10 años, las remesas provenientes del exterior casi que se han duplicado, desde los US$ 2,943 millones en el 2016 hasta los US$ 5,299 millones totalizados en el 2025. Y, al menos para este y el siguiente año, las proyecciones apuntan a crecimientos.
De hecho, sin considerar el 2020, afectado por la pandemia, se acumulan 11 años consecutivos en los que el monto de las remesas fue aumentando a una tasa promedio de 8%. Incluso, dentro del último lustro, se tuvo aumentos de doble dígito: en el 2023, alcanzó los US$ 4,447 millones, un incremento de casi 20% interanual.
Para este 2026, el Banco Central de Reserva (BCR) proyectó, en su reciente reporte de junio, que las remesas ascenderían a los US$ 5,515 millones, originando un incremento de más de 4% frente al 2025 o equivalente a US$ 216 millones más. Cabe mencionar que esta estimación fue ajustada al alza en US$ 162 millones respecto a la previsión realizada en marzo.
En tanto, para el próximo año, se espera que la cifra ascienda a los US$ 5,735 millones, 8.2% más frente a lo estimado para este 2026 o alrededor de US$ 220 millones más.
Inyección
Un primer aspecto a destacar es que este dinero de las remesas se inyecta directa y rápidamente al círculo económico nacional, pues su destino es fundamentalmente para consumo.
“No suele orientarse para inversión, sino que es mucho de gasto típicos. Están los hijos que envían remesas a sus padres o viceversa, también destinándose a gastos en educación”, explicó César Fuentes, director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN. “Es bastante común que padres que se fueron a vivir a Estados Unidos y España remitan dinero para pagar las universidades de sus hijos, por ejemplo”, complementó.
Carolina Trivelli, investigadora del IEP y exministra de Desarrollo e Inclusión Social, indicó que muchas de las personas que están en el exterior tuvieron como motivo encontrar más y mejores oportunidades que las que tenían en el país.
En este aspecto, apuntó que el último censo nacional mostró un “adelgazamiento” en la pirámide poblacional en el rango de 20 a 29 años. “Hay un adelgazamiento que sería por las personas que se han ido del país, pero en algún momento van a regresar”, refirió.
Trivelli mencionó que este panorama calza con las condiciones adversas del mercado laboral en los últimos años para los más jóvenes, un aspecto que alerta Gestión frecuentemente.






