Aldo Mariátegui
Perú21, 26 de agosto del 2026
Es impresionante cómo la izquierda se crea un relato, con etiquetas pegajosas y marketeras, para volverlo “sentido común” y que luego los papagayos mediáticos lo repitan cual verdad absoluta. Una de estas falacias colectivas zurdas recientes fue apodar “leyes procrimen” a una serie de reformas a normas penales para atajar abusos. Por supuesto que los cambios NO son perfectos y que habría que modificar algunos, pero de allí a considerar que se han hecho totalmente para beneficiar a los delincuentes es una canallada. Esto los rojos y caviares lo hacen por joder (o por ignorantes), mientras que varios jueces y fiscales se les han unido porque les corta abusos prepotentes y decisiones arbitrarias contra los procesados, además, les hace trabajar más porque ya no pueden dilatar los procesos, imponer los tiempos que gusten ni confiscar bienes alegremente.
El cambio más pertinente fue eliminar esa barbaridad de que los partidos políticos pueden ser considerados “organizaciones criminales” (Ley 32054). El criminal es el político que comete el delito, no el partido. Solo obtusos como Vela & Pérez podían aducir eso. Asimismo, era muy razonable establecerle límites a la prescripción (Ley 31751) para que los jueces y fiscales dejen de aplicar este derecho del procesado como buenamente quisiesen, además de que ya vimos que las persecuciones eternas son una locura. También es acertado imponer un límite máximo de ocho meses (con posibilidad de prórrogas) para la aprobación de una colaboración eficaz (Ley 31990). No puede ser que los fiscales se tomen varios AÑOS para decidir si la aceptan. ¡Ocho meses es un montón de tiempo! ¡Que chambeen! En cuanto a la tipificación y aplicación sobre lo que es “una red criminal”, la definición está muy bien. ¿O no vimos ya el tremendo abuso de Vela & Pérez contra PPK al considerarlo junto a su pobre chofer y secretaria como integrantes de una red criminal? Aquí lo que sí se podría es ampliar su aplicación a otros delitos (continuará).






