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Lima-Perú, 21/09/2020 a las 10:09am. por Lampadia

La economía no es un juego de suma cero

Reflexiones: ¿Tiene salvación el Perú?

Reflexiones con José Pardo, 16 de setiembre de 2020

En esta oportunidad ENRIQUE GHERSI y DELIA MUÑOZ quienes dieron sus puntos de vista de cuáles son las opciones que tenemos como país para salir adelante.

Muy interesante intercambio de opiniones, pero queremos destacar un pasaje sobre la base de la respuesta a la siguiente pregunta:

Ver en el video desde el 1:24:18 al 1:31:27

Pregunta: Los políticos están atrapados en el conflicto entre crear y repartir. ¿Cómo podemos sembrar mayor conciencia sobre nuestra capacidad de crear y crecer?

Respuesta de Enrique Ghersi:

El gran problema creo yo, es pensar que toda riqueza es producto de la pobreza de los demás. Es decir, pensar que la economía es un juego de suma cero. Si yo creo algo es porque se lo quité a otra persona, no hay creación de riqueza, solo trasvases de un bolsillo a otro. Esa idea es muy antigua y viene de un famoso filósofo francés, Michael de Montaigne.

Esta es una doctrina económica, si quieres una de las falacias, le han llamado un dogma, el dogma Montaigne, muy difundido en el mundo occidental. Normalmente la gente cree que el origen de la riqueza es ese, o robar. Si yo soy rico es porque le quité algo a alguien. El juego económico es un juego de suma cero. Eso tiene razones, como consecuencia del concepto objetivo de valor. Si uno entiende el valor como un concepto objetivo, obviamente la riqueza no se crea, donde hay equilibrio, solo se redistribuye y en la economía tenemos un juego de suma cero.

Pero si el valor es subjetivo, el intercambio solo es posible cuando yo doy más valor a lo que doy que a lo que recibo, de tal manera que en una situación de mercado es una permanente condición de desequilibrio de valoraciones que es lo único que permite el desarrollo, el progreso y al final la riqueza. De tal manera que en una economía de mercado la riqueza nunca es producto de la pobreza de los demás, sino la riqueza de unos produce la riqueza de los demás, o la riqueza en los demás, como decía Manuel Ayáu, fundador de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala.

Conozco una experiencia de primera mano, que ha tenido un impacto enorme en un país, que ha prácticamente transformado su cultura económica. Me refiero a Guatemala. En Guatemala, un grupo de empresarios y de intelectuales, preocupados por su país, en los años 70, se hicieron la misma pregunta, ¿tiene salvación Guatemala? Liderados por un empresario, un hombre muy preclaro, Manuel Ayáu, decidieron participar, pero decidieron que la participación no iba a ser directa, no iban a formar un partido político, no iban a buscar un general, no iban a lanzarse para presidente, no iban a lanzarse al Congreso, decidieron formar una universidad. Una universidad que no fuera neutral, una universidad que tomara partido, que fuera defensora de la libertad y de la economía de mercado.

Y crearon una universidad muy famosa hoy día, que se llama la Universidad Francisco Marroquín. ¿Qué ha hecho esta universidad en 40 años?, transformó Guatemala, porque dos de cada tres economistas del país son educados por ella, con una disciplina, con una filosofía abiertamente liberal, creyente de la economía de mercado.

No hay una falsa pretensión en la universidad, de tener una libertad académica que no existe. Crearon una universidad para predicar valores, crearon una universidad para convencer personas, crearon una universidad para defender un modelo, un pensamiento, un tipo de sociedad. Una sociedad libre. Lo han hecho con muchísimo éxito. Una gran universidad en un país pequeño, se ha convertido en centro de difusión de las ideas liberales del mundo, un lugar de peregrinaje al que van todos los premios Nobel de Economía, todos los economistas importantes y los grandes intelectuales liberales del mundo en algún momento de su vida, como la Meca en un país chiquitito.

De manera que tal vez uno transforme un país más educando, haciendo un proyecto de largo plazo como en Guatemala, que además hicieron una universidad con dueños, diez personas que pusieron el dinero, son los fiduciarios de la universidad hasta el día de hoy, una universidad que no está en manos de académicos, está en manos de empresarios, es una universidad que gana dinero, pero su objetivo no es repartirse las utilidades, si no se reinvierte para defender la libertad.

Yo creo que una experiencia así, podría ser enormemente aleccionadora en el Perú. Aquí hay muy buenas universidades privadas, pero están en manos de la izquierda, la Católica, por ejemplo, una enemiga de la libertad. Esa en una forma de lucha, no solo participar en la política, no solamente penetrar en el Estado, como lo ha hecho la izquierda, sino también educar a largo plazo a las generaciones, porque esa es la única manera de asegurar cambios definitivos y permanentes.

 

Recomendamos ver el video completo en:

 

 

Lampadia

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