Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
Para entender el comportamiento político de las regiones del interior del país y del sur en particular, es necesario salir de los lugares comunes e ingresar al análisis de la data disponible.
Un insumo importante es el Informe Técnico de Pobreza Monetaria 2016-2025 elaborado por el INEI presentado en mayo de 2026.
Veamos la evolución del gasto promedio mensual per cápita. Téngase en cuenta para estos fines que se entiende como gasto promedio per cápita al “dinero total que gasta una persona para cubrir sus necesidades básicas en un periodo determinado, calculado al dividir el gasto total de un hogar entre su número de miembros”.

El gasto promedio mensual per cápita a nivel nacional del año 2025 está por debajo del año 2016. 54 soles debajo y 79 soles debajo si se compara con el año 2019.
Sin embargo, el gasto promedio mensual per cápita a nivel rural tiene un comportamiento distinto. No disminuyó. Se incrementó.

Mientras el gasto promedio en la zona urbana descendió en 126 soles mensuales, el mismo indicador subió en 48 soles para la zona rural.
Si comparamos los datos con Lima, tenemos una evidencia que empieza a contradecir los lugares comunes que asocian pobreza y menor capacidad de consumo con orientación política.

Lima y la costa urbana han visto contraerse su capacidad de gasto mientras que la sierra rural ha visto crecer su capacidad de gasto entre el 2019 y el 2025.
Si hubiera la correlación que busca asociar pobreza y menor capacidad de consumo con orientación política, el resultado de las últimas elecciones seguramente habría sido sustancialmente distinto, y tanto Lima como la Costa Urbana, lejos de ser los bastiones de la derecha, habrían sido los bolsones electorales más contestatarios, mientras que la sierra rural tendría que haber sido el reducto de la conservación del modelo económico vigente.
Nada de eso ha sucedido.
Si cambiamos de variable y revisamos la variable de ingresos en lugar de gastos, la situación es exactamente igual.

El ingreso promedio mensual per cápita de los peruanos se ha contraído de 1,295 en el año 2016 a 1,252 soles en el año 2025, 43 soles mensuales menos.
Sin embargo, a nivel rural el ingreso no se ha contraído, sino por el contrario, ha pasado del año 2019 al 2025 de 684 soles a 776 soles, un incremento de 92 soles mensuales.

No parece haber entonces correlación entre menores ingresos o menor capacidad de gasto con orientación política.
Si así fuera el descontento de los limeños y costeños habría tenido una orientación política diferente de la que ha tenido y no habría razón para el sentido del votos de la sierra, del mundo rural y del sur.
Hay otras variables en juego.
Las iremos analizando en las siguientes semanas.
Lampadia






