Jaime de Althaus
Para Lampadia
Como ya hemos escrito, desde la Constitución de 1979 en que se creó la institución de la delegación de facultades legislativas, siempre los gobiernos las solicitaron y los Congresos las concedieron.
Incluso los congresos dominados por Fuerza Popular. Por eso, que en esta ocasión se haya otorgado solo 20 de 66 facultades solicitadas es algo que no tiene precedentes.
Rompe una tradición republicana de juego limpio y leal oposición y revela una actitud política claramente obstruccionista.
Aquí hay que lamentar una vez más la posición del partido de Buen Gobierno, que teniendo un plan de gobierno afín al de Fuerza Popular, debió jugar un papel de mediador, pero prefirió plegarse siempre a las posiciones de izquierda. Con esto perjudica la acción de gobierno, pero también como consecuencia al país.
Mientras el tema estuvo en la Comisión de Constitución, el vocero de Fuerza Popular, Arturo Alegría, avanzó con Buen Gobierno y Obras un dictamen de consenso que entregaría algo más de 40 facultades.
Buen Gobierno exigió como condición una definición formal del Senado sobre qué haría con lo que viniera de Diputados, y como eso era imposible que se diera, se retiró.
Continuó trabajando con los diputados de Obras con los que alcanzó un predictamen prácticamente listo, pero a último minuto el vocero de esa agrupación anunció su apoyo al dictamen en mayoría.
Renovación Popular, por su parte, jugó un papel positivo al procurar un consenso con las fuerzas de izquierda, pero reveló quizá falta de convicción para obtener en esa negociación facultades clave en el tema de seguridad y otras en los temas económicos y de modernización del Estado.
Roxana Rocha, vocera de Renovación en Diputados, nos explicó lo siguiente: “Renovación Popular presentó una propuesta más acotada, priorizando la atención del fenómeno de El Niño, la reactivación económica y la modernización y simplificación del Estado, con especial énfasis en las medidas vinculadas a la lucha contra la inseguridad ciudadana, es decir 48 temas, distribuidas en 8 materias.
Esta posición fue recogida parcialmente por otras bancadas (Ahora Nación, Buen Gobierno y Obras), lo que permitió alcanzar un consenso en la Comisión de Constitución.
Por eso se aprobaron 20 temas: no se trató de rechazar por rechazar, sino de delegar únicamente aquellas materias que, por su urgencia y nivel de consenso, justificaban ser legisladas por el Ejecutivo”.
Es decir, para Rocha solo las facultades en temas urgentes se justificaban en última instancia. Pero la práctica democrática en nuestro país ha sido distinta.
Las facultades que todos los congresos han concedido no eran sobre temas urgentes -porque no existían los problemas de inseguridad y el Niño que hay ahora- sino sobre temas estructurales, económicos, tributarios, etc.
El gobierno necesita facultades para avanzar rápidamente en el relanzamiento del crecimiento a tasas altas, y para modernizar el Estado.
Lo que nos lleva a lo que pueda hacer el Senado para mejorar la delegación de facultades.

El presidente de Diputados, Oscar Reto, de Buen Gobierno, ha emitido un pronunciamiento conminando al Senado a no agregar ninguna facultad no aprobada.
Pero un senador también de Buen Gobierno, Jorge Gavidia, biólogo, hizo en el programa de Ghibellini una analogía con la biología argumentando que un organismo no funciona como una simple suma de piezas independientes, sino como un sistema de elementos interrelacionados.
De la misma manera -explicó- en legislación la eficacia de una reforma depende frecuentemente de otras reformas complementarias.
Por ello, el Senado no tendría que limitarse a aprobar o rechazar mecánicamente las facultades autorizadas por Diputados.
Podría incorporar aquellas que guarden una relación funcional directa con las aprobadas y sean necesarias para asegurar su eficacia, incluso cuando correspondan a materias económicas o de modernización del Estado.
Eso no seria “desnaturalizar”. Por el contrario, sería mejorar la naturaleza de las facultades concedidas.
Tiene toda la razón. Ojalá el Senado siga esa línea, convenciendo a Diputados de que es la correcta.
Lampadia






