Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Ya antes hemos dejado clara la diferencia entre el manejo del drenaje pluvial, que no corresponde a SEDAPAL ni a las EPSs, y la correspondiente a la administración del agua, su potabilización, alcantarillado de aguas residuales domésticas y comerciales, plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) y la reutilización de esas aguas tratadas, que sí son de plena responsabilidad de esta empresa.

En mi opinión, si el presidente Alberto Fujimori tuvo algún pendiente en lo que a privatizaciones se refiere; no haber privatizado la operación de SEDAPAL, fue un pecado tan grande como el de Petroperú. Y, aprovecho este espacio para aclarar a los demagogos, que no invoco la “privatización del agua”, sino la concesión de la prestación del servicio; algo muy diferente.
SEDAPAL tiene una organización burocrática, abultada, costosa y llena de privilegios impropios. Aunque tiene defensores a ultranza, quienes obviamente, de cuando en cuando se hacen cargo de la presidencia, directorio o gerencia de esta (8 presidentes y 12 gerentes generales en 5 años); pero sin definir una estrategia de largo plazo, ni mejorar los resultados.
SEDAPAL tiene la responsabilidad de captar las aguas que serán potabilizadas, pero no se ocupa de prevenir aguas arriba, para asegurarse de recibir en La Atarjea y en Huachipa, un agua lo más limpia posible, y facilitar su tratamiento.
Se abastece de aguas del río Santa Eulalia, agua purísima cuatro veces turbinada en centrales hidroeléctricas, y de aguas del río Rímac, no tan cristianas.
En ambos casos, debería contar con un plan que evite recibir palos, desmonte y basura arrojados por los vecinos de las riberas de los ríos. De esta manera, no vería mermada su capacidad de tratamiento en épocas de avenida.
La preocupación permanente pareciera centrarse en las tarifas de facturación y la operación y mantenimiento de las plantas, pero nadie se hace las preguntas respecto a lo que ocurre aguas abajo, y que son fundamentales para asegurar calidad de servicio al usuario y gestionar la economía de SEDAPAL; por lo que sugeriría controlar:
- ¿Cuánto del agua tratada no es facturada?
Aquí encontramos que cerca del 33% no se factura, lo que compara con el rango de 15 a 20% aceptado internacionalmente. - ¿Cuál es el nivel de pérdidas físicas en la red? SEDAPAL tendría más de 20%, mientras sus pares manejan un rango de 10 a 15%.
- La continuidad del servicio promedio se encuentra cercano a las 21 horas/día, cuando debería estar en 24 horas/día, con presión adecuada.
- La población de la periferia de Lima que no recibe agua las 24 horas, es significativa, mientras para sus pares, esa población es menor al 5%.
- ¿Cuál es el nivel de rotura de tuberías por cada 100 km/año? Son elevadas, aunque no hay un indicador simple publicado. Sus pares tienen un nivel menor y decreciente.
- ¿Cuál es la edad promedio y distribución etárea de las redes? En promedio, exceden los 40 y 50 años. Sus pares las renuevan según su vida útil de diseño.
- SEDAPAL renueva menos del 1%/año de sus tuberías, mientras sus pares renuevan entre 1.5 y 2%/año.
- El nivel de atoro y colapso de tuberías, por estar envejecidas, es recurrente. Para sus pares el nivel es bajo y decreciente.
- ¿Qué porcentaje de aguas residuales es tratado? Aquí es superior al 90%, contra cerca de 100%.
- ¿Cuánto del agua residual tratada es reutilizada? Para SEDAPAL ese nivel es muy bajo, y aquí tenemos una pérdida económica sustancial en un país desértico.
- El CAPEX anual de reposición, es muy inferior al requerido técnicamente.
- La tarifa media es insuficiente para cubrir el costo de operación, mantenimiento, recuperación sostenible de los activos, nuevas inversiones y cubrir un subsidio muy focalizado a quienes no pueden pagar.
Estos 12 puntos deberían ser la esencia del “Tablero de Control” de SEDAPAL, pues necesitamos asegurar continuidad económica y eficiencia del servicio; que compita con sus pares.
No sólo debemos asegurar 100% de población atendida, las 24 horas del día, sino que debemos saber dónde desaparece cada metro cúbico de agua.
Necesitamos tener un balance de:
agua producida; sector hidráulico; subsector; conexión; cliente.
Sólo así podremos identificar diariamente cada punto de pérdida. Además, requerimos sectorización hidráulica, macro medidores, telemetría, control de presión y micromedidores confiables, y eliminar conexiones clandestinas.
El control y reemplazo de las redes de alcantarillado, de acuerdo a su vida útil, es fundamental; puesto que, tuberías que podrían estar operando aparentemente bien, podrían estar sufriendo un deterioro progresivo en su condición estructural y capacidad hidráulica, perdiendo su capacidad original y caudal de diseño. Es muy importante controlar y cumplir las fechas programadas de reemplazo.
Respecto a las aguas tratadas, no basta medir el porcentaje de aguas residuales tratadas, sino que debemos identificar el nivel de tratamiento y el cumplimiento de parámetros del producto final.
Finalmente, necesitamos controlar el porcentaje de agua reutilizada.
Si botamos al mar todas esas aguas, en lugar de usarlas en áreas verdes, industria, agricultura periurbana o recarga, estamos incurriendo en una grave deseconomía.
El Perú no se puede dar el lujo de botar agua dulce al mar.
No debemos quedarnos sólo en volúmenes producidos en la planta; sino que tenemos la obligación de optimizar el aprovechamiento de esas aguas, minimizar las mermas, cuidar su facturación, garantizar la calidad del servicio, maximizando su uso y lograr resultados económicos comparables internacionalmente.
Lampadia






