Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
El Estado deberá desembolsar 222 millones de soles en favor de los 6 partidos políticos con representación parlamentaria en el período 2026-2031. Según el dato conocido a finales de junio, este monto representa un incremento del 185% respecto del quinquenio 2021-2026.

El origen de este gasto está en el artículo 29 de la Ley de Organizaciones Políticas, que otorga a los partidos políticos el 0.1% de la UIT por cada voto obtenido.
Según el cuadro adjunto, la distribución sería la siguiente:

Es verdad que la democracia tiene un costo. Que sostener las instituciones que definen y perfilan la voluntad popular le cuesta a todo país.
También es verdad que el populismo abyecto apela al costo de estas instituciones para desmantelarlas e instaurar proyectos políticos mesiánicos, dictaduras o por lo menos gobiernos autoritarios.
Sin embargo, ¿ello nos debe llevar a pagar a los partidos por los votos obtenidos?
¿No basta que los votos sean su fuente de legitimidad, su forma de acceso al poder político y en muchos casos la forma de obtener empleo rentado de parte del Estado?
¿Además de ello, les debemos pagar, los debemos mantener?
Estoy entre los que creen que nuestros impuestos no deben servir para eso. Un Estado mínimo tiene tareas en las cuales concretarse, que los ciudadanos no podemos asumir directamente: la seguridad interior, la protección de nuestras fronteras, la justicia y la infraestructura pública.
Ampliando ese concepto a su dimensión social, el Estado debe ayudar a proveer la salud y la educación a los sectores sociales que no se la pueden procurar por sí mismos (una gran mayoría de personas).
El Perú no tiene un Estado mínimo, tiene un elefante que gasta en todo lo anterior y en muchas otras cosas más. Si retomamos el orden de prioridades ¿tiene sentido que nuestros impuestos sostengan a los partidos? Creo que no.
La congresista Norma Yarrow, de Renovación Popular ha puesto nuevamente el tema en debate. Ha presentado un proyecto de ley para eliminar el financiamiento público a los partidos políticos. La oportunidad de su pedido sólo ella y su grupo parlamentario lo sabe. Tal vez sea parte de ese penoso lío interno que se ve en los medios entre los partidos de la alianza oficialista. Como fuera, no se puede dejar de reconocer que es meritorio que lo haya propuesto a sabiendas de que su propia organización política dejaría de recibir más de 37 millones de soles. Esta iniciativa propone derogar el mencionado artículo 29º de la Ley de Organizaciones Políticas para que no salga dinero del Estado a favor de los partidos y derogar el financiamiento indirecto a través del pago de la franja electoral, cuyo uso vergonzoso por algunos partidos en favor de algunos “medios de comunicación” ha puesto de manifiesto su mal uso.
La iniciativa tiene otras aristas que serán materia de debate y son opinables, sino discutibles, pero no se puede dejar de mencionar que es meritorio que la caridad comience en casa. En el Congreso. Sólo si el propio parlamento da señales de austeridad, buen uso de los recursos públicos, se podrá ir recuperando la legitimidad de los partidos políticos y de las instituciones que ellos manejan.
¿Tendrá eco esta iniciativa?
¿Ha sido sólo una iniciativa simbólica a sabiendas de que el resto de la comunidad política no la respaldara?
¿Ha sido acaso un mensaje de respuesta a algunos desatinos del Ejecutivo contra la iniciativa más emblemática de su líder político?
Sólo el tiempo nos dirá. Sin embargo, para quienes creemos en la necesidad de reducir el Estado, hacerlo más eficiente y priorizar los recursos estatales en sus cometidos esenciales, es una iniciativa que merece comentarse.
Lampadia






