Juan Carlos Mathews
Expreso, 15 de julio del 2026
El enemigo mayor se llama POBREZA y compartirla requiere inversión, mayoritariamente privada nacional y extranjera. Es perfectamente posible lograr en estos cinco años eliminar la pobreza extrema (hoy en 4.7%) y reducir la pobreza general de 25.7% a 17.0% lo cual cambia significativamente en panorama del país.
Si soy hincha de Alianza Lima o cualquier otro en el Perú y juega la selección de mi país, la camiseta que voy a defender es la de Perú y aplaudiré los goles peruanos sin importar que el autor del gol sea un jugador de cualquier otro equipo local.
De la misma manera, independientemente de mis simpatías o antipatías por cualquier candidato, hoy tenemos una presidenta elegida democráticamente y nos corresponde, desde donde estemos, contribuir para que su gestión sea exitosa. Los ganadores seremos todos.
Discrepo del término “partido de oposición”. No creo que a los partidos que no ganan una elección les corresponda oponerse. Les corresponde la crítica constructiva, las propuestas, la vigilancia sobre la gestión pública. Su rol debiera ser un valioso complemento, no una oposición.
El Perú tiene hoy una brillante oportunidad de iniciar un quinquenio de desarrollo a partir de los desafíos del entorno internacional, las enormes oportunidades aprovechadas de manera muy limitada y por pocos sectores y el aprendizaje de lo recorrido para lograr un país más inclusivo y sostenible.
El modelo de Economía Social de Mercado que permanentemente promovemos en la Cátedra Konrad Adenauer-USIL permitió durante el período previo a la pandemia 2004-2019 reducir la pobreza monetaria de 50.2% a 20.5%. No obstante, debemos revisar ese componente “social” del modelo para que los beneficios de su implementación alcancen a más peruanos. Por ejemplo, el modelo ha permitido mayor inversión en minería, agroindustria y muchos otros sectores. Sin embargo, en regiones donde se registraron los principales proyectos mineros persisten altos niveles de pobreza y pobreza extrema.
Algunos utilizan esta información, que es real, para satanizar la minería sin distinguir la minería formal de la informal y sin precisar cuánto aporta la minería formal en canon y regalías mineras. El cuestionamiento no debería apuntar a la inversión y/o al modelo económico sino al uso de esos recursos generados. ¿Dónde terminó cada centavo de ese recurso aportado por la minería? Al respecto, debiéramos definir candados para asegurar que esos recursos cierren las brechas de acceso a servicios básicos que el país urgentemente requiere.
Para lograr ese desarrollo sostenido al que aspiramos se necesitan reformas estructurales que se aprecian claramente en el ranking mundial de competitividad del World Economic Forum (WEF) con respecto al Perú: Educación, Salud, Infraestructura, Ciencia y Tecnología e Institucionalidad. Es importante tener claridad en que reformas de esta envergadura y alcance se asumen el primer o segundo año de gobierno, no en gobiernos de transición o al cierre de un período gubernamental. Corresponde ahora asumir esas tareas cuyos frutos no son inmediatos, pero sí son trascendentales.
El enemigo mayor se llama POBREZA y combatirla requiere inversión, mayoritariamente privada nacional y extranjera. Es perfectamente posible lograr en estos cinco años eliminar la pobreza extrema (hoy en 4.7%) y reducir la pobreza general de 25.7% a 17.0% lo cual cambia significativamente el panorama del país.
Se necesita un decidido impulso a la Inversión Privada, Inversión Pública, Exportaciones y al Turismo, importantes generadores de empleo directo e indirecto. Estamos en un punto de inflexión para el Perú. Dependerá de nosotros hacia dónde lo queramos llevar.






