Entrevista a Diego Macera
Perú21, 14 de junio del 2026
Carlos Cabanillas
CAMBIO DE CICLO. Pensando en el próximo gobierno, el economista evalúa los escenarios de protestas sociales, el fenómeno El Niño y el alza de combustibles. Y advierte las bombas de tiempo fiscales, el final del Reinfo, el hoyo negro de Petroperú, la mala regionalización y la ausencia del Estado en el centro y sur del país.
Si la tendencia se confirma, Keiko Fujimori asumiría la presidencia. ¿Cómo se presenta ese escenario?
La señora Fujimori y su equipo tomarían las riendas del país en un momento histórico de precios internacionales y con la economía creciendo a una buena velocidad que podría ser aún mejor. Eso no significa que la vaya a tener fácil —el fenómeno El Niño (FEN), protestas sociales, precios altos del combustible y una Cámara de Diputados de oposición podrían complicarle el primer año—, pero sí que, por primera vez en un buen tiempo, hay expectativas de volver a crecer rápido para crear trabajo y reducir pobreza con una pizca de estabilidad política. No se puede desperdiciar (este momento).
Sigue siendo un año electoral y se viene El Niño. ¿Cómo son las expectativas de crecimiento?
Este Niño podría ser bastante duro, no lo sabemos con certeza aún. En términos de duración, mes de inicio, mes de fin estimado, etcétera, se parece al FEN de 2023, que empezó en marzo; pero en términos de intensidad se parece más a 2017. Por ahora, asumiendo que su impacto es bajo o moderado, el Perú podría crecer algo similar a la tasa del año pasado. Ojo, que la inversión privada crecería a más del 13% en la primera mitad de 2026 —un desempeño buenísimo— y viene de crecer 10% el año pasado. Estamos con viada para aprovechar.
¿El próximo año, en 2027, el objetivo debería ser volver a la senda del crecimiento que teníamos antes de la pandemia? ¿Será posible?
Hay varios riesgos que mencionábamos antes (FEN, precios de energía, protestas, confrontación Ejecutivo-diputados), pero sin duda que la oportunidad existe. El Perú, de sobra, podría estar creciendo a más de 4% y reduciendo pobreza más rápido en consecuencia. No creo que tasas de 8% o 9% sean posibles, pero sin duda 5% sostenido es una meta a la que se puede aspirar. Con eso duplicamos el PBI en 15 años. El punto, ojo, es que sea sostenido. De poco nos sirven un par de años de crecimiento rápido si luego volvemos a caer con fuerza.
¿Qué bombas de tiempo deberá desactivar el próximo gobierno?
Lo primero es el clima político y social que podría enfrentar. Ha sido una elección muy ajustada y ojalá se pueda pasar la página rápido y en paz, con un proceso electoral solvente y transparente detrás. Lo segundo es la preparación inmediata para un FEN posiblemente muy complicado. Cada día de preparación cuenta. Lo tercero es Petroperú: no puede seguir siendo un hoyo negro de las finanzas públicas, pidiendo millones de soles cada seis meses. Lo siguiente: antes de fin de año hay que tener lista la alternativa para el Reinfo, que se vence en diciembre, y ya no podemos seguir dando ese cheque en blanco a la minería ilegal. Finalmente, el componente fiscal. El Ejecutivo tiene que frenar este impulso de gasto que viene sobre todo del Congreso. Para eso podría necesitar ayuda del Tribunal Constitucional, pero para que le den esa ayuda hay que pedirla.
La minería es un rubro estratégico que no se mencionó en los debates. ¿Cómo destrabar proyectos e impulsar la minería?
De por sí va a ayudar que haya una expectativa real de tener el mismo gobierno por cinco años. Eso calmaría a varios inversionistas extranjeros que empezaban a ver este país como ingobernable, parecido a la Bolivia pre Evo Morales. De ahí tenemos el asunto de plazos y procesos duplicados. Demora en promedio 40 años sacar una mina grande adelante. Además, en algunas zonas el problema es la presencia de minería ilegal. Creo que simplemente con que se haga cumplir con lo que dice la ley se ganaría la mitad del partido aquí.
La inversión ha estado creciendo a doble dígito. La demanda interna y el consumo también vienen al alza. Y se está creando empleo formal. ¿Qué tan factible es volver a reducir la pobreza como antes?
Con 10 o 15 años de crecimiento fuerte, podríamos tranquilamente aspirar a tasas de pobreza cercanas a 10%, la mitad de nuestra tasa histórica más baja. Hoy la pobreza tiene un rostro más urbano que antes, y que hace de cierto modo más fácil engancharla con los polos más dinámicos de sectores como comercio, construcción y servicios. Una expansión fuerte de la agroexportación también ayudaría enormemente. Inversión privada y creación de empleo son los únicos motores. Y aquí importa mucho tener precios estables. La inflación, sobre todo en alimentos, es una de las peores anclas a la pobreza.
“PETROPERÚ ES URGENTE»
El BCR tuvo que intervenir cuando las estadísticas anunciaban que Sánchez iba a ser presidente. ¿Cuál fue la medida? La campaña evidenció que la izquierda desconoce la función del BCR.
El BCR cumplió la misma función que viene cumpliendo hace más de 20 años: controlar la volatilidad del tipo de cambio. El tipo de cambio, efectivamente, superó los S/3.52 hacia el lunes a media mañana, pero de ahí, conforme se hacía más claro que la elección más bien parecía favorecer a Keiko Fujimori, se corrigió rápidamente para quedarse ahora más cerca de S/3.38. Se entró con swaps cambiarios en el momento de mayor presión. Los bonos peruanos tuvieron un comportamiento similar. Lamentablemente, una parte de los políticos aún no entiende que poner en riesgo el funcionamiento del BCR compromete la estabilidad del sol, y la inflación es un golpe directo a los más pobres. Felizmente, la mayor parte de la ciudadanía sí lo tiene claro.
Julio Velarde dijo hace un tiempo que “estaría contento si me voy, pero también si me quedo”. ¿Por qué la izquierda tiene un fetiche con su rol?
Julio es posiblemente el mejor exponente local de que el profesionalismo, capacidad técnica, seriedad y trabajo constante rinden frutos. A algunos me imagino que no les gusta ese mensaje. Pero, para ser justos, no es toda la izquierda.
Se vienen las elecciones subnacionales. En las regiones se maneja el grueso del presupuesto nacional.
Sí. Típicamente algo más de la mitad del presupuesto para inversión pública está en gobiernos regionales y locales. A nivel de recursos, cuando hablamos de cierre de brechas en salud, educación, caminos, etcétera, las elecciones de octubre son más importantes que las de la semana pasada. Pero no son pocos los políticos que intentan engañar a la población señalando con una mano a Lima como la responsable, mientras que con la otra mano se llenan el bolsillo.
La campaña evidenció el fracaso de la regionalización. ¿Cómo reformarla para que los recursos se traduzcan efectivamente en bienestar para las regiones?
Si seguimos haciendo lo mismo, solo un poquito mejor, no vamos a llegar a ningún lado. Se podría pensar, por ejemplo, tener dentro de Proinversión una oficina que trabaje con profesionales globales para estructurar proyectos masivos de cierre de brechas con recursos de canon y regalías. Políticamente es difícil, pero tendríamos frutos hacia el final del periodo de gobierno si empezamos ya. Donde se pueda, como educación y salud, apoyarse en esquemas de APP (asociaciones público-privadas) fuera de las autoridades subnacionales. Los de Essalud han funcionado muy bien. Además, se necesitan planes de desarrollo urbano serios. Mucho de la falta de servicios públicos es consecuencia de un crecimiento urbano desordenado desde Piura hasta Tacna. Y si se crece desordenadamente, luego es mucho más caro llevar agua, desagüe, educación, caminos, salud, etcétera. Aquí también debe haber una política nacional más decidida.
Además de APP en salud y educación, ¿es posible hacer más OxI (Obras por Impuestos)?
OxI puede ser una buena alternativa para casos puntuales, pero no va a generar cierres de brechas sistemáticos. APP grandes y bien hechas, con PMO (oficina de gestión de proyectos), son la mejor opción.
Luis Carranza habló del canon directo, entre otras medidas. ¿Cuál podría ser una agenda económica urgente para los primeros 100 días?
De inmediato se puede presentar alguna demanda de inconstitucionalidad ante el TC para aclarar que el Congreso no tiene iniciativa de gasto. Urgente también va a ser recomponer las capacidades del Estado que se empezaron a deteriorar desde el gobierno de Martín Vizcarra y empeoraron aún más con Pedro Castillo. Eso pasa por revisar con qué gente se cuenta. Petroperú es otro asunto urgente, además de la prevención frente a un FEN intenso. A mí me gustaría ver también alguna iniciativa legislativa que le quite a las municipalidades el poder de abusar de los negocios de la zona. Ahí creo que todos estamos de acuerdo, menos algunos alcaldes.
¿Qué cambios profundos y reformas de segunda generación son urgentes en un futuro cercano?
Posiblemente lo más importante es contar con un servicio civil competente en un marco de descentralización razonable. El Perú de hoy podría haber sido totalmente diferente si, en los últimos 20 años, cuando se ha triplicado el presupuesto público, hubiéramos tenido un Estado operativo. La elección de la semana pasada no hubiera salido como salió. Es triste pensar todo lo que hemos desperdiciado e imaginar lo que podría haberse hecho con eso. Por supuesto que hay varias cosas más: reforma laboral, predictibilidad tributaria, Poder Judicial confiable y muchísima inversión en educación y salud, pero si tuviera que elegir una, me quedo con esa.
Reflexión contrafáctica. ¿Cómo hubiesen sido los primeros cien días de Roberto Sánchez?
En lo inmediato, el tipo de cambio hubiera estado mucho más presionado al alza y a la expectativa de saber si su primer gabinete era con polo rojo o con polo blanco, para volver a subir. En general, muchas de las expectativas siguientes iban a estar puestas en ese primer gabinete. Algunos especulaban que sería un gabinete más a lo Ollanta Humala en 2011. Pero, dado quiénes lo rodeaban, era muy posible que fuera más bien un gabinete a lo Pedro Castillo en 2021. Y si venía con ese equipo, hubiera sido pésimo para el país y la puerta de entrada a un periodo muy complicado.
Más allá de los nombres, ¿qué perfil podrían tener el MEF y la PCM?
El primer gabinete debería, ojalá, reflejar apertura política y búsqueda de consenso, sobre todo en PCM.
“Ojalá se pueda generar competencia sana entre ambas potencias”
La región ha girado hacia la libertad económica. Eso también ayuda. Ojalá la acompañe la estabilidad política.
El contexto internacional es importante. En su momento se pudo impulsar la Alianza del Pacífico con gobiernos con los que coincidíamos en la libertad económica y fronteras abiertas en la región. Después de oleadas más a la izquierda, este es el segundo momento en el siglo XXI para empujar algo así, pero esta vez con la influencia adicional de EE.UU. en medio de una rivalidad geopolítica con China. Esto último va a ser imposible de ignorar en los años que vienen.
¿Cómo podría el nuevo gobierno aprovechar esa rivalidad entre Estados Unidos y China, económicamente? ¿Minería?
Ojalá se pueda aprovechar para generar competencia sana entre ambas potencias. Si China hace Chancay, ¿qué otro puerto, aeropuerto o infraestructura logística puede construir EE.UU.? Lo mismo en inversiones de otros sectores.






