Domingo García Belaunde
Perú21, 9 de junio del 2026
«Y que con frecuencia hacen barbaridades y nadie hace nada. Patético es el caso Cocteles: diez años investigando para nada. Y no es el único».
Un viejo dicho dice que el papel lo aguanta todo. Y lo mismo podríamos decir de los políticos… Se les va la mano y ofrecen cualquier cosa. Salvo casos excepcionales, los políticos pueden ofrecer cualquier cosa en cualquier circunstancia, aunque parezca imposible, y la gente les cree. Veamos las dos promesas más recurrentes: refundar el Estado y convocar a una asamblea constituyente.
Lo primero es refundar el Estado… Se viene diciendo desde hace años y aún no lo entiendo. Nadie me lo ha explicado… Quizá se trate de reestructurar el Poder Ejecutivo (un caso sería agilizar la administración y los entes que aterran a la población como es la Sunat), otro sería un Parlamento distinto en su origen y composición y atribuciones, y por cierto lo que necesita una reforma —no refundación— es el Poder Judicial, con gran cantidad de jueces indocumentados y enemigos del trabajo recio.
Y que con frecuencia hacen barbaridades y nadie hace nada. Patético es el caso Cocteles: diez años investigando para nada. Y no es el único. Quisiera que me expliquen por dónde va la refundación del Estado peruano y, mientras no lo expliquen bien, lo tomaremos como una tomadura de pelo.
Igual pasa con la convocatoria a una constituyente… ¿Para qué? ¿Alguien ha presentado un proyecto o un esquema de temas constitucionales urgentes? Porque si nadie ha dicho nada de nada, entonces estamos ante otro cuento.
Veamos algunos datos: las constituciones por sí solas no empujan a nada. Más bien, surgen después para confirmar los hechos nuevos. La Constitución norteamericana de 1787 vino después de la revolución de independencia. Igual pasó en Francia en 1789… La revolución mexicana es de 1910 y su Constitución es de 1917; Cuba hizo su revolución sin constitución en 1959 y la primera que aprobó fue en 1976. Los países más civilizados de Occidente casi no cambian de constitución (España 1978, Francia 1958, Italia 1947, Alemania 1948, Austria 1920, Japón 1947).
Decir que la Constitución va a cambiar todo es una engañifa. Lo que cambian las cosas son las clases políticas organizadas. Pues de lo contrario pasará como en Chile: cuatro años de discusiones constitucionales y no ha salido nada.






