Ronin 360
Perú21, 13 de julio del 2026
«El nuevo gobierno recibe una economía con todas las condiciones para despegar, pero no será automático. La confianza se los mercados es un activo, pero no está asegurada»
El nuevo gobierno de Keiko Fujimori asume el poder en uno de los mejores contextos económicos de los últimos 15 años. Los mercados financieros y las expectativas empresariales han reaccionado con optimismo, y los indicadores macroeconómicos muestran fortaleza.


El resultado de las elecciones presidenciales fue interpretado por los inversores como un desenlace favorable que disipa la incertidumbre política.
La Bolsa de Valores de Lima (BVL) acumuló un alza mayor al 10% desde el lunes posterior a los comicios, mientras que el tipo de cambio retrocedió desde S/3.47 hasta un mínimo de S/3.38.
Las expectativas económicas a corto y mediano plazo se recuperaron en junio, pasando al tramo optimista y se ubicaron por encima que en similar periodo de los años en que entraron gobiernos anteriores (ver gráfico 1).
El mensaje que recibe el gobierno es claro: los agentes económicos confían en que el nuevo equipo manejará la política fiscal y monetaria con prudencia, y que el entorno político no generará sobresaltos.
El nuevo gobierno hereda una economía con indicadores macroeconómicos que, en comparación con administraciones anteriores, lucen más favorables.
El PBI viene creciendo alrededor del 3.5% anual en los últimos dos años, y la inversión privada muestra tasas de variación interanual de dos dígitos. Este dinamismo ha favorecido la creación de empleo formal.
La estabilidad macroeconómica se refleja en un conjunto de indicadores como un déficit fiscal por debajo del 2.0%, una deuda pública que se mantiene alrededor del 30% del PBI y reservas internacionales netas que superan el 25% del PBI.
Estos números muestran una economía con colchones fiscales y monetarios suficientes para enfrentar turbulencias.
Los términos de intercambio se encuentran en máximos históricos y lo más relevante es que el nuevo gobierno toma posesión en pleno auge de un nuevo ciclo. En el ciclo anterior, el auge duró una década (2001-2011), con un incremento acumulado de 95% en los términos de intercambio.
En el actual ciclo, ya van siete años de expansión (2019-2026), con un alza de 87% en el mismo indicador (ver gráfico 2). Si se extrapola la duración del ciclo previo, los términos de intercambio podrían mantenerse elevados durante buena parte del nuevo gobierno, lo que brindaría un viento de cola a favor.
PRINCIPALES RIESGOS
El principal riesgo de corto plazo para la economía es el fenómeno de El Niño (FEN) costero. De acuerdo con el Enfen, dicho evento se prolongaría hasta el verano de 2027, con una probabilidad mayor al 50% de que sea al menos de magnitud fuerte.
Las anomalías de la temperatura superficial del mar en la costa norte del Perú ya son significativas y los impactos se sienten en sectores como la pesca, agro, manufactura y comercio.
La gestión del FEN será la primera prueba de fuego. La capacidad de anticipación, la coordinación interinstitucional y la comunicación oportuna serán determinantes.
El presupuesto debe ampliarse con fuentes adicionales y los planes de contingencia deben estar operativos antes de que los impactos se intensifiquen. Al mismo tiempo, el gobierno debe mantener la disciplina fiscal y la credibilidad monetaria, sin descuidar el gasto social.
El nuevo gobierno recibe una economía con todas las condiciones para despegar, pero no será automático. La confianza de los mercados es un activo, pero no está asegurada.
La pobreza aún afecta a una cuarta parte de los peruanos, y la desigualdad regional persiste. El crecimiento del PBI y la inversión privada deben traducirse en empleo de calidad, mejoras salariales y reducción de brechas de servicios básicos.
MAYOR INVERSIÓN DEBE REFLEJARSE EN EMPLEO, INGRESOS Y SERVICIOS
Reto: llevar crecimiento a hogares
El crecimiento del PBI y el avance de la inversión privada deberán reflejarse en mejores condiciones de vida para la población. Isaac Foinquinos, economista jefe de Ronin, sostuvo que el principal reto del próximo gobierno será convertir el favorable contexto económico en empleo de calidad, mayores ingresos y una reducción de las brechas en servicios básicos.
Según explicó, la nueva administración recibe una economía que muestra una de sus posiciones más sólidas de los últimos años. El PBI viene creciendo alrededor de 3.5% anual y la inversión privada registra tasas de expansión de dos dígitos, impulsando la generación de empleo formal.
Además, los mercados han reaccionado positivamente al resultado electoral. A ello se suma la recuperación de las expectativas empresariales y económicas, que volvieron a terreno optimista en junio.
Foinquinos destacó también que el país mantiene fundamentos macroeconómicos favorables, con un déficit fiscal inferior al 2% del PBI, una deuda pública cercana al 30% del producto y elevados niveles de reservas internacionales. No obstante, advirtió que el principal riesgo de corto plazo es el fenómeno de El Niño costero, por lo que será fundamental combinar prevención, disciplina fiscal y ejecución eficiente del gasto público para sostener el crecimiento.






