Perú21, 5 de junio del 2026
Fabiana Sánchez Di Natale
Según el INEI, en los últimos 18 años, el 10% de la población más pobre duplicó sus ingresos.
El nuevo plan de gobierno de Juntos Por el Perú (JPP) sostiene que millones de peruanos trabajan duro todos los días, pero siguen excluidos de los beneficios del crecimiento económico. El documento cuestiona el modelo económico vigente y afirma que este no ha distribuido sus frutos entre todos, sino que concentra la riqueza en unos pocos mientras deja a la mayoría en la precariedad.

Sin embargo, el diagnóstico de JPP no se condice con la evidencia. El crecimiento económico de los últimos 18 años, por ejemplo, favoreció especialmente a los segmentos más vulnerables de la población.
De acuerdo con el INEI, al cierre de 2025, el ingreso mensual per cápita del 10% de la población más pobre aumentó alrededor de 105% respecto de 2007. Asimismo, los ingresos del segundo decil crecieron 87.8%; los del tercero, 70.8%; los del cuarto, 57.2%; y los del quinto, 47.4%.
La magnitud de la mejora se redujo progresivamente a medida que se avanza hacia los deciles de mayores ingresos. Incluso, el decil más rico registró una disminución promedio de 1.2% respecto de 2007. Así, lejos de concentrarse en los sectores de mayores ingresos, las mayores ganancias se observaron precisamente en los deciles más pobres de la población, en abierta contradicción con el discurso de JPP y de su candidato presidencial, Roberto Sánchez (ver gráfico).
Para el exministro de Economía Alfredo Thorne, el indicador más contundente de los beneficios del crecimiento económico es la reducción de la pobreza. Recordó que en 2001 el 54.8% de la población se encontraba en esta condición, porcentaje que se redujo a 20.2% en 2019. Si bien la pandemia provocó un deterioro y elevó la cifra a 30.1%, en 2021 volvió a descender a 25.9% por efecto de la recuperación económica. Posteriormente, aumentó a 27.5% en 2022.
Actualmente, la pobreza afecta al 25.7% de la población peruana, un nivel que todavía se mantiene por encima del registrado antes de la crisis sanitaria.
“Hay indicadores que demuestran el impacto del crecimiento, como el acceso al agua potable o el número de familias que tienen celulares, pero el de pobreza es el más potente”, señaló Thorne.
POLÍTICAS
En esa línea, sostuvo que una mejora en la distribución de los beneficios del crecimiento no pasa por una reforma constitucional, como plantea JPP, sino por una mejor gestión pública y una ejecución más eficiente de la inversión pública por parte de los gobiernos subnacionales.
Por su parte, el jefe de Políticas Públicas del Instituto Peruano de Economía (IPE), Víctor Fuentes, consideró que ningún gobierno ha sido capaz de transformar los recursos provenientes del canon y las regalías mineras en mejoras concretas para la población.
Como ejemplo, mencionó el caso de Essalud, una institución administrada por el Estado que, a su juicio, no ofrece los resultados esperados.
“Hemos avanzado un montón, pero hay problemas que solucionar y las instituciones nos han jugado en contra, como el Tribunal Constitucional y algunos de sus fallos polémicos”, agregó.






