Entrevista a Jaime Dupuy
Expreso, 11 setiembre del 2026
La relación entre el Estado y las empresas no debería reducirse a fiscalizar, sancionar o exigir el cumplimiento de normas. Para Jaime Dupuy, director ejecutivo de ComexPerú, el enfoque debe cambiar hacia una relación de acompañamiento, en la que la autoridad entienda que el crecimiento de una empresa también significa más inversión, empleo y recaudación para el país.
En ese sentido, el desafío no pasa solo por modificar normas o simplificar reglas, sino por transformar la gestión pública y la forma en que los funcionarios interactúan con el sector privado. Jaime Dupuy plantea que el Estado debe ver a la empresa como un socio, sin dejar de fiscalizar ni sancionar las actividades ilegales, pero priorizando la prevención y el cumplimiento colaborativo. El reto está dentro de las entidades públicas, donde los lineamientos deben llegar a quienes tienen contacto con las empresas.
¿Cómo empezar a resolver la tensión entre las empresas y las autoridades?
Para empezar, no solamente Sunat. Creo que lo rico del informe ha sido ver cómo las autoridades van cambiando en función del tamaño de la empresa. Las micro y pequeñas empresas ven a la municipalidad como la autoridad que está más cerca de ellas, que en el día a día está fiscalizando, sancionando o cerrando. A medida que la empresa va creciendo, otras autoridades adquieren mayor importancia. Cuando eres una gran empresa, principalmente Sunat y Sunafil.
¿Es sólo un tema normativo?
Por un lado, hay una cuestión normativa. Se pueden mejorar algunas normas que tienen que ver con deducción de gastos y hacer más simples ciertas reglas tributarias para facilitar las actividades económicas. Pero creo que principalmente lo que se necesita es una cuestión más organizacional, más de gestión.
¿Es más un tema de estilo?
Principalmente es un tema organizacional y de gestión. El Estado tiene que ver a la empresa como su socio. Al Estado le conviene que la empresa crezca, porque si crece puede recaudar más, puede haber mayor empleo y reducción de pobreza.
Si voy con el garrote, fiscalizo, sanciono y penalizo, con una mentalidad de cómo exprimir a la empresa lo máximo posible, definitivamente esa empresa no va a crecer. Pero si voy de una forma preventiva, acompañando y asesorando sobre qué cosas puede hacer y qué cosas no, la lógica es distinta.
¿Estamos ante fiscalizar o no fiscalizar?
Eso no significa dejar de fiscalizar. Tampoco se pueden permitir actividades ilegales; esas hay que sancionarlas y sancionarlas bien. Pero hay más acciones que pueden ser llevadas de una manera preventiva.
Eso es parte de lo que, por lo menos, la alta dirección de Sunat viene tratando de hacer desde hace tiempo con el plan de cumplimiento colaborativo. El problema es que quienes están en el día a día con las empresas son los fiscalizadores y los auditores, y ese enfoque no necesariamente llega a ellos.
¿Un cambio hacia adentro?
Entonces, el trabajo más complicado es interno: alinear a toda la organización para que los fiscalizadores se manejen bajo una sola línea impartida por la alta dirección. Esos grandes lineamientos que debe seguir la autoridad tributaria tienen que ser aplicables en todas sus instancias.
Tras el Tribunal
Jaime Dupuy, director ejecutivo de ComexPerú, plantea que si el Tribunal Fiscal ya resolvió a favor del ciudadano, la propia autoridad no debería por qué llevar el caso a instancias como el Poder Judicial.
En ese sentido, Dupuy sostiene que prolongar la controversia genera mayor incertidumbre y costos para las empresas, un efecto que puede ser más difícil de afrontar para las que son de menor tamaño.
OxI no reemplaza la gestión estatal
Jaime Dupuy considera que Obras por Impuestos (OxI) es un mecanismo útil porque permite que el sector privado ejecute proyectos con cargo a impuestos y puede acelerar su desarrollo.
Sin embargo, Dupuy sostiene que su uso no debería sustituir la capacidad del Estado para ejecutar directamente las obras que le corresponden.
A su juicio, también se requiere una mayor eficiencia en la ejecución del gasto público, especialmente a nivel municipal. Señala que existen herramientas, como el presupuesto por resultados, que pueden alinear incentivos y exigir cumplimiento de indicadores.
Asimismo, Dupuy recomienda que las reformas de corto, mediano y también las que son de largo plazo deben trabajarse en paralelo, en lugar de esperar a concluir una etapa para iniciar la siguiente.
Cuando el sistema de fiscalización incentiva el “enanismo”
Jaime Dupuy sostiene que el sistema tributario y laboral puede desincentivar el crecimiento de las empresas porque el paso de una categoría a otra eleva de forma abrupta sus obligaciones. Como ejemplo, señala que superar los 20 trabajadores implica nuevas exigencias laborales.
Frente a ello, plantea introducir mayor progresividad en los regímenes para que el aumento de costos acompañe el crecimiento de la empresa. A su juicio, ese cambio permitiría que los negocios avancen de manera gradual y puedan sostenerse una vez que amplían su tamaño.
Formalizarse debe rendir
Jaime Dupuy sostiene que reducir el costo de formalizarse no será suficiente si las empresas no perciben beneficios por los impuestos que pagan.
En ese sentido, señala que la sostenibilidad de ese proceso también depende de que el Estado mejore servicios como salud, educación, conectividad y carreteras.






