Ismael Benavides
Expreso, 24 de julio del 2026
Aún no se ha sentado Keiko Fujimori en el sillón presidencial y los perdedores de la elección proponen sesudas sugerencias supuestamente para dar estabilidad al nuevo gobierno y un manejo frente a un Peru “dividido”. Jorge Nieto se paseó por todos los medios y con pose de sabio y voz engolada propuso que Fuerza Popular no participe de las mesas directivas del Congreso y por supuesto libere a Pedro Castillo para “descomprimir al país”. Rápidamente Nieto cayó envuelto en llamas ante las incisivas preguntas de periodistas agudos. López Chau no se quedó atrás, y finalmente Roberto Sánchez con su sombrero cajamarquino cada vez más raído le insiste en pedir a Keiko que “pida perdón” por los muertos de las violentas asonadas del 2022 y 23, como si ella hubiera sido gobierno. Lo real es que estos personajes ya se están mirando en el espejo y que se van a ir quedando sin bancadas y sus congresistas tomarán su camino y por supuesto también sin partido político que pase la futura valla electoral. La izquierda es implacable cuando le tocan sus intereses, y sin trabajo en el estado y menos ONGs favoritas que ya no recibirán dinero de USAID, hoy pretenden seguir colgados de la teta del Estado para continuar de todas formas viviendo de sus consultorías y asesorías. Keiko Fujimori no puede caer en ser “buena gente” con quienes la persiguieron implacablemente, y causaron enorme daño a los peruanos, ni caer en sus cantos de sirena.
En lo económico también hay mensajes contradictorios que nos puede llevar a conclusiones erradas. Se nos “apareció la Virgen” escribe un economista aludiendo a los buenos precios de los minerales y la buena performance de las exportaciones que han permitido unas excelentes cuentas externas, altas reservas en el BCR y un déficit fiscal aparentemente controlado en el corto plazo. Otros hablan del “súper ciclo” del precio de los minerales. Ninguno se equivoca, tenemos casi 1US100 mil millones de dólares de reservas en el BCR, un superávit comercial de US$44 mil millones de dólares, los términos de intercambio más positivos en 70 años y un déficit fiscal aún bajo por los ingresos de los minerales, así como una relativa baja inflación, y con el consumo y el empleo aumentando, que mejor.
Pero hay grandes nubarrones en el horizonte. Alan García siempre me decía “rezo porque no haya un Niño en mi gobierno” y no lo tuvo, sabía de sus impactos. Ahora nos toca uno grande, en 1983 el PBI cayó 10.4%, en 1998 6.9% y en el 2017 el 2023 cayó 1% y 1.1% respectivamente. Mayo ya nos indica que viene una caída. Todo apunta a un fuerte golpe en el PBI para 2026 y 2027, felizmente amortiguado con las buenas noticias que nos dan los economistas, Pero de una caída no nos escapamos, junto con mayor inflación. El otro frente crítico es el fiscal, si bien hasta la fecha la bomba fiscal no ha explotado pues el déficit a mayo es solo de 1 6% del PB, dentro de la meta fiscal, El Congreso saliente le deja al nuevo gobierno un aumento del gasto público de entre 15 mil y 20 mil millones de soles anuales que pueden llevar el déficit del sector público a más de 5% del PBI.
La adherencia del Perú al Escudo de las Américas es muy importante para la seguridad de nuestro país. Afianzará la relación con Estados Unidos, un país democrático, que es además nuestro principal mercado para las agroexportaciones y textiles que tienen alto componente de mano de obra y cuenta con los mercados financieros mundiales que son nuestros socios para la inversión qué tanto necesita el Perú.
Keiko debe iniciar su gobierno con firmeza frente a la izquierda y los intentos de liberar a Castillo y con sentido de urgencia para enfrentar al Niño y las amenazas financieras que acechan.






