Fernando Calmell del Solar
Expreso, 16 de junio del 2026
«A pesar de eso, sigo viendo y escuchando mensajes que buscan instalar una idea que no existe: que el Perú está dividido por la mitad. Amidos, el proceso electoral ya terminó, patalee quien patalee, se quede quien se queje. Y no es verdad que el camino que sigue sea el de un Perú partido en dos por el voto»
El domingo pasado fueron las elecciones y, amigos, la campaña ya terminó. Estoy seguro de que la gran mayoría de los votantes no leyó el plan de gobierno del candidato que eligió. Por eso votó por el candidato que le resultó más simpático, por el antivoto, porque el otro le daba miedo, generaba odio, etc.; no por convicciones ideológicas.
A pesar de eso, sigo viendo y escuchando mensajes que buscan instalar una idea que no existe: que el Perú está dividido por la mitad. Amigos, el proceso electoral ya terminó, patalee quien patalee, se queje quien se queje. Y no es verdad que el camino que sigue sea el de un Perú partido en dos por el voto.
La realidad nos dice que la división sí existe, pero es la división generada entre la familia peruana y un Estado, en todos sus niveles, que ha decidido no verla. La división está entre los peruanos y sus políticos, que se gastan la plata en sueldos y planillas inservibles, y no en la ejecución de obras que beneficien al ciudadano. La verdadera división está entre los emprendedores formales e informales y un Estado que los persigue y no los deja avanzar con miles y miles de normas hechas para la corrupción.
Pongámonos en una situación: un emprendedor que votó por Sánchez, ¿qué quiere: más burocracia o menos burocracia? Una madre de familia, ¿quiere ideología en los colegios o quiere que sus hijos comprendan lo que leen y sepan matemáticas? Los peruanos en general, ¿quieren terminar con el crimen organizado o seguir viendo cómo el sistema de justicia libera delincuentes por “derechos humanos”?
Amigos, no importa por quién hayamos votado, la división está clara: no es entre los peruanos, no es 50-50. La división es entre los peruanos que queremos progresar y los corruptos, comunistas, caviares y “emprendejos” que quieren mantener su poder y ganar plata sin trabajar. Por eso hay que terminar con estos discursos que lo único que quieren es dividir y movilizar a la gente para generar caos, siguiendo las pataletas de los políticos que perdieron.
La realidad ya volvió a ser la de siempre, y esa es la realidad que este gobierno debe cambiar y poner como objetivo para terminar con la división. Debe actuar para facilitarles la vida a los emprendedores y a las pequeñas y medianas empresas, así como facilitar la regularización de los informales para que pasen a ser formales.
También debe mejorar el pésimo sistema de salud, para que todos puedan acceder a él y ser atendidos como se debe; cambiar por completo la educación y eliminar la ideología, para que los niños aprendan y progresen; y hacer una reforma total de la justicia, para que los delincuentes, los corruptos y todos los que le hacen daño al país finalmente estén donde deben estar.
Esa, amigos, es la oportunidad que tiene este gobierno para empezar a generar el cambio de ciclo que la gran mayoría de peruanos queremos. Es momento de marcar la línea que dividirá el futuro y el progreso del país de las ideologías del atraso y la pobreza. No necesitamos floro ni promesas; necesitamos acciones y desarrollo en favor del Perú






