Fernando Calmell del Solar
Expreso, 7 de julio del 2026
Dicen que la historia la escriben los vencedores, pero en este país no ha sido así. Acá, durante los últimos 25 años, se ha dejado que la historia la construyan los perdedores con base en mentiras, pero no por ser mejores o más hábiles, sino simplemente porque hablaron primero o, simplemente, porque sí hablaron.
Vivimos en el país donde la izquierda ideológica y los caviares, en todas sus formas y presentaciones, han construido una verdad paralela, aceptada por la mayoría. La “ley pulpín”, las leyes procrimen, la dictadura de los votos son cosas que muchos repiten como ciertas.
Han construido por años la idea de que hacer valer la ley y desplegar el monopolio de la fuerza es abuso y opresión. Bajo las ideas de que el “dato mata relato” y de que la verdad, la razón y lo justo son suficientes, se ha ido perdiendo la batalla hasta llegar al punto en el que estamos hoy.
Hoy estamos en un país en el que ser empresario es una mala palabra, donde generar riqueza es un pecado. Donde muchísimos peruanos creen que las empresas no pagan impuestos, que el país no tiene plata para realizar las obras más urgentes y que, si es que la hay, esta se reparte entre los poderosos de siempre.
Amigos, yo sé que muchos están confiados y optimistas ante la llegada de este nuevo gobierno, que viene con gente preparada, que sabe ejecutar y que logrará muchísimas cosas por el bienestar del país. Pero les digo algo: solo hacer, en la política, nunca ha sido suficiente.
La mano dura y la fuerza prometidas en la campaña no solo deben estar en las acciones. Este gobierno deberá comunicar sin miedo, hablar primero y dejar en claro qué busca y qué quiere hacer. No debe sucumbir a los medios de comunicación que, seguramente, ya están negociando su postura a cambio de publicidad estatal. Debe salir, como no lo ha hecho el fujimorismo por muchos años, a combatir la narrativa política.
Pero combatir la narrativa política no será suficiente si desde el lado del desarrollo y la libertad no actuamos con la misma fuerza los empresarios de todos los tamaños.
Hay que dejar el miedo atrás y salir a comunicar que generar riqueza no es malo; demostrar sin miedo que se genera riqueza económica, laboral y, sobre todo, riqueza para las arcas del Estado a través de los impuestos. Hay que perderle el miedo a la verdad, dejar de financiar a uno y a otro solo por miedo o para protegerse del bullying caviar, de la gente “consciente” y de los políticamente correctos.
La izquierda ideológica, que hoy parece vencida o dormida, no lo está. Se está reagrupando, recuperando fuerzas y planeando el ataque después del 28 de julio. Los caviares y progresistas, que hoy andan callados y lloran falsas lágrimas, tampoco están vencidos. Fieles a su estilo, están pujando a ver qué cuota de poder logran y, cuando no la consigan, saldrán a atacar, mentir y distorsionar la verdad como siempre.
Dar fin a este ciclo de mentira y pobreza para empezar a dar los primeros pasos hacia el cambio de ciclo que la mayoría de los peruanos reclama no será posible si esperamos a que el gobierno lo haga solo. Tenemos que darle la oportunidad, pero también trabajar unidos para lograrlo.






