Fernando Calmell Del Solar
Expreso, 21 de julio del 2026
Se habrá terminado el Mundial, pero en el Perú continúa la fiebre. Desde hace unas semanas escuchamos a varios “expertos” opinar sobre quiénes deberán ser los 19 convocados del equipo nacional. También, como antes de cada partido de la selección, muchos se apresuran, sin haber sido nunca nada más que hinchas, a proponer la formación ideal, las posiciones de ataque y defensa, y la estrategia de cómo deberá jugar este equipo.
Amigos, yo he jugado fútbol, pero no me atrevería a dar nombres y posiciones para una selección. Lo que sí puedo decir, basado en lo que he venido observando durante muchos años, tanto en el fútbol como en la política, es que ganan los equipos más unidos y aquellos en los que todos los jugadores trabajan hacia un solo objetivo. También ganan los equipos cuyos técnicos están convencidos de su estrategia y del sistema que utilizan, y que, sin miedo, siguen atacando y no se repliegan para defender después del primer gol.
Además, ganan los equipos que los entrenadores forman con convicción, dejando atrás a las vacas sagradas y a los jugadores mediocres. Amigos, eso hizo Gareca con el Perú para llegar a Rusia; lo logró Scaloni y ahora lo ha demostrado De la Fuente con España.
Hasta ahí con el fútbol. Vamos al punto.
Sabemos que más del 80 % de los peruanos quiere un cambio completo en la manera en que el Estado se relaciona con ellos. Ya hemos hablado de cómo la salud, la educación, la seguridad y, en general, el país están en crisis.
Este nuevo gobierno no deberá caer en los chantajes de la prensa interesada en mantener su cuota de poder; es decir, no deberá transar ni tratar de quedar bien con “políticos” que no representan a nadie. Por supuesto, tampoco podrá sucumbir a los reclamos de los caviares ni a la manipulación de la izquierda ideológica. Pero, sobre todo, deberá hacer valer la ley y utilizar todos los mecanismos legales —decretos de urgencia, facultades delegadas y todo lo que tenga a la mano— para cerrar el ciclo de pobreza y mentira en el que nos encontramos.
Para ello, las personas llamadas a acompañar a Keiko en el gabinete y a liderar el Congreso deberán estar convencidas de que la libertad y el desarrollo se logran a través de las acciones y no de los discursos. Deberán tener manejo político, pero no ser los políticos de siempre, aquellos que ya pasaron por esos cargos y no hicieron nada. Sobre todo, deberán ser personas dispuestas a jugar en equipo y a contribuir al desarrollo del Perú, y no figuretis que buscan protagonismo propio.
Los cambios y las reformas necesarios para cerrar un ciclo y empezar uno nuevo siempre harán mucho ruido. Siempre existirá la oposición de los caviares, los comunistas y los mercaderes prontuariados interesados en mantener su cuota de poder para seguir lucrando a costa de los peruanos.
Que quede claro: ellos siempre harán bulla, gritarán y harán pataletas en nombre del “pueblo”. Pero, si realmente este gobierno entrante quiere representar y lograr lo que la mayoría de los peruanos demanda, no solo deberá hablar y actuar sin miedo, sino también gobernar sin miedo.






