Aldo Mariátegui
Perú21, 18 de setiembre del 2026
“Me encanta Sydney Sweeney. No solo por su físico espectacular sino porque se zurra en todo lo que es políticamente correcto en las propagandas que protagoniza”.
Me encanta Sydney Sweeney. No solo por su físico espectacular sino porque se zurra en todo lo que es políticamente correcto en las propagandas que protagoniza. La última de sus polémicas se ha dado por ella salir casi desnuda —tapando lo último con implementos deportivos— en el comercial de la casa de apuestas Novig. Las feminazis, sus corifeas, los intelectualoides, los pacatos y los tontos útiles han salido a pegar el grito en el cielo por esta tontera de que una chica linda salga casi en cueros en una publicidad porque “mercantiliza el cuerpo de la mujer y sexualiza el deporte”. ¡Fuuiiiraaa!
Tiempo atrás también se armó otro lío idiota por un comercial de blue jeans American Eagle’s, donde se le acusaba con que la palabra ‘jeans’ sonaba igual a ‘genes’ (ambas en inglés) y así Sydney resultaba una racista rubia, cuando la idea evidente del comercial era referirse a lo bonita que se le veía con esos pantalones puestos. Al final, el comercial resultó un éxito porque las ventas de esa marca de blue jeans se dispararon hasta las nubes y además sobre Sydney terminó hablando medio planeta, haciéndola aún más famosa. También los pacatos aullaron por unas escenas suyas muy “cargaditas” en la serie Euphoria.
Todo esto es consecuencia de la estupidización general que se está dando en la humanidad, generado, impulsado y acelerado por los celulares y las redes (y que será más profundizado en la gente joven por la IA, que ya no pueden ni leer textos). Ahora cualquiera da la opinión más absurda (digna del “borracho del pueblo” del ejemplo de Umbert Eco) como si fuera una autoridad intelectual muy pensante y miles de tontos les siguen con furia y fanatismo. ¡Sigue así, Sydney! ¡Calatéate y trasgrede! ¡Hazte mucho más de esos comerciales! ¡Sigue maleándote! Eres una de las pocas esperanzas de que las generaciones más jóvenes no vayan a ser definitivamente pacatas, caviaronas, asexuadas, “ofendiditas” por todo y tontonas como ya lamentablemente estamos viendo. ¡Libertad ante todo!






