Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Por su 130 aniversario la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) organizó esta semana la Expo SNI Industria 2026 para destacar temas importantes para la vida nacional, como el referido al ‘Diseño de un Estado al servicio del ciudadano: Desregulación y Reforma’, en el que me cupo participar como panelista.

La presentación magistral estuvo a cargo de Martín Rossi, exsecretario de Desregulación de la República Argentina, quién nos dejó, entre otros, los siguientes mensajes:
- Las regulaciones generan beneficios políticos visibles
- Eliminar regulaciones genera beneficios políticos difusos
- Cada gobierno agrega nuevas normas
- Casi ninguno elimina las existentes
- Tienen beneficiarios visibles y perjudicados dispersos
- Las excepciones generan una regulaciones permanentes
- Las regulaciones deberían tener fecha de vencimiento
- Perjudican especialmente a las PyMEs
Excelentes consejos para que los peruanos podamos emprender la muy necesaria tarea de luchar contra la sobrerregulación y la burocracia.
En mis comentarios yo planteé dos temas:
Sobrerregulación y Burocratización

Las regulaciones tienen un socio tan dañino como ellas, la burocratización, pues juegan al alimón, se alimentan y fortalecen mutuamente.
Son un gran enemigo de la prosperidad.
Yo las veo como la arterosclerosis de los Estados
Estrechan las arterias del desarrollo, y
Endurecen la conciencia de los burócratas que se benefician de ellas
Evitan que los ciudadanos y empresas desarrollen sus capacidades.
Iniciativa ciudadana
La regulaciones son en general muy convenientes para los gobernantes. Les permiten dar empleo y quehacer a los amigos del régimen, seguramente muchos con buenas intenciones, pero otros, los malandrines, tienen en ellas los instrumentos de la coerción pasiva creando poder con embudos regulatorios y coerción activa abriendo las puertas de la corrupción.
Por eso es muy difícil que los gobiernos den una verdadera y constante lucha contra las regulaciones y la burocracia.
Veamos nomás el fracaso de EEUU, donde Trump nombró al muy poderoso Elon Musk para su programa de desregulación, que duró poco e hizo menos.
Solo un presidente ‘único’, como Milei en Argentina puede crear un Ministerio de Desregulación, darle apoyo político y sostenerlo.
En consecuencia, si no podemos confiar en los gobiernos para que en el Perú tengamos y mantengamos un programa de esa naturaleza, no nos queda más alternativa que crear una iniciativa de la sociedad civil.
Mi sugerencia a la SNI, en cabeza de su presidente Felipe James, es que habiendo tenido la visión de aprovechar de su 130 aniversario para poner este tema en la mesa, vaya más allá y convoque una coordinadora multi-gremial que tome el reto de abocarse a ello de forma sostenida y permanente
Esta iniciativa debería identificar las regulaciones e instancias burocráticas dañinas para el bienestar de los ciudadanos y los emprendimientos empresariales.
Agradezcamos a la SIN su interés y comprometamos nuestro apoyo.
Lampadia






