El porque del voto antisistema en la minería moderna y más allá
Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Durante los últimos 15 años nos han hecho comer el sánguche más feo que puede haber, campaña izquierdista anti-minera y gobiernos anti-inversión, con relleno de Malagua, mentiras, resentimientos y divisionismo, todo empaquetado por el eco mediático populista-anti-inversión privada y el silencio de la clase dirigente.

Mientras tanto seguimos preguntándonos cómo así, el voto en las zonas de la gran minería moderna y formal, respaldó de manera tan abrumadora a Castillo hace cinco años y a Sánchez hace quince días.
Ver en Lampadia:
¿Por qué Sánchez gana en los territorios de la minería moderna?
Observaciones para la acción política
¿Por qué las zonas mineras votan antisistema?
La verdad es que es difícil encontrar una razón concluyente sobre cómo, habiendo en estas zonas, por efecto de la inversión minera, una reducción tan importante de la pobreza, producto innegable del aumento de ingresos de la población asalariada, de contratistas y de proveedores de bienes y servicios en general; esto no se traduce en un mejor espacio político para las propuestas pro-mercado.
Mientras en la áreas vinculadas a las agroexportaciones la votación ha sido fundamentalmente prosistema (en la segunda vuelta, el voto por Keiko Fujimori a llegado a 51.91% en Ica, 57.52% en La Libertad, 58.85% en Lambayeque, 56.97% en Piura y 64.34% en Tumbes), en las regiones en las que tiene alta incidencia la minería formal, la votación se ha inclinado claramente por la opción antisistema representada por Roberto Sánchez.
Para el análisis del tema, permítanme tomar el caso de Apurímac como un ejemplo muy representativo.
En esta región, donde la inversión minera no solo bajó sustancialmente la pobreza, sino que también generó condiciones de vida extraordinarias para sus trabajadores y en amplias zonas al rededor, el 89% de la población votó por Sánchez.
La notable reducción de la pobreza en Apurímac
Pobreza Total
2004: 70.4%
2019: 29.1%
2025: 20.9%


Fuentes: INEI, ENAHO, IPE, Las Bambas

Efectivamente, algo no cuadra.
Hemos explicado que en el Perú, desde el 2011, con el ascenso del nacionalismo de Humala (bendecido por Vargas Llosa), empezó una gran campaña anti-minera y como se fueron paralizando las inversiones mineras.
También hemos mencionado y criticado, al respecto, la ausencia de la clase dirigente en la defensa de la inversión minera, especialmente por parte de la SNMPE, que estaba llamada a dar la batalla por combatir los mitos y mentiras que se sembraron, uno tras otro.
Pero esa prédica anti-minera no debería haber sido tan eficaz en la opinión política de la población de las zonas mineras, que pueden contrastar todos los días, su propia realidad de mayor bienestar, con la monserga anti-minera que lo niega.
Me parece que en el análisis nos han faltado dos elementos fundamentales para entender esta disonancia socio-económica/política.
- La acción paralela de los gobernantes nacionales y regionales
- La prédica anti-minera de los mayores medios de comunicación
En paralelo a la impronta anti-minera de las izquierdas locales y regionales, desde hace 15 años, todos nuestros gobiernos, nacionales y regionales, (con la excepción del de PPK, que no les dio la contra), con sus mensajes y actitudes contra la inversión privada, especialmente la minera, han validado en la ciudadanía, la lejanía, desconfianza y mitos que han frenado nuestro crecimiento económico.
Además de esta perniciosa validación de la prédica anti-sistema por parte de los gobernantes, la gran mayoría de los medios de comunicación, han respaldado abiertamente o con falsas neutralidades, la desinformación y negatividad de nuestras izquierdas hacia el desarrollo, jugando siempre al vaso medio vacío.
Todo esto aderezado con el silencio de la clase dirigente, especialmente de los gremios empresariales, amedrentados por la politización de los jueces y fiscales empoderados por Vizcarra, que con su maquinaria de extorsión y persecución a políticos y empresarios, llevaron al país una gran confusión entre causas y efectos de nuestra vida económica, social, institucional y política.
Un sándwich perfecto en el que era muy difícil que un ciudadano, prácticamente solo, pudieran sacar la cabeza y gritar:
¡Basta!
¡No les Creo!
Por eso, ahora necesitamos comprometer una gran presencia de la clase dirigente, de los gremios empresariales, de las universidades y organizaciones sin fines de lucro que creen que el fortalecimiento de nuestra economía de mercado y la democracia liberal son el caminos del bienestar general.

Con el nuevo gobierno de Keiko Fujimori podemos ayudar a tener en nuestra mesa política un buen sánguche de pejerrey o de chicharrón, y cultivar un criterio concordante entre la realidad de nuestro desarrollo y la política.
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Terminando de editar este artículo me llegó el análisis del historiador Rafael Aita (Capitán Perú) sobre el voto comunitario en las regiones, que nos trae una explicación adicional sobre la alta votación de Sánchez en varias regiones. Veamos:
Video del historiador Rafael Ahíta
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=Gz3wVkiKQ2k
(Texto glosado de los subtítulos)
“Obviamente están molestos con el sistema, no reciben los servicios básicos del Estado, entonces van a ir en un voto antisistema.
Y no es así tampoco, más gente de lo que aparece en los números está a favor de la derecha, ya sea de López Aliaga, de Keiko, e incluso no está de acuerdo con la izquierda, pero votan por la izquierda.
Eso es lo que no entendemos, que en las comunidades andinas tú puedes ser fujimorista y votar por Sánchez, ¿por qué? Porque el voto es comunitario.
En las comunidades se vota en bloque y se dice acá todos vamos a votar por este candidato y todos votan por ese candidato porque a ver, como ahí mismo están las mesas, como ahí mismo están los miembros de mesa, todos se conocen entre todos, todos se conocen su letra, saben que no pueden engañar, saben que no pueden decir no, sí, sí, yo voy a votar por este, te voy a hacer caso y después se escondía voto por otro.
El voto en el interior es comunitario, se vota en bloque y tú incluso no puedes estar de acuerdo, pero no importa, tienes que votar dentro del bloque que sea acordado.
Esa presión puede ser cultural, puede ser social, en algunos casos incluso puede ser violenta. Te atienes a las consecuencias.
Votan en bloque, votan como comunidad. Así no estén de acuerdo. El que tiene la fuerza o el que puede ejercer fuerza es el que hace que voten a favor de quien él piensa, ¿no? Eso es.
Es un pensamiento muy de, el señor feudal acá, el curaca, es el que va a decidir el voto de todos los que están en su comunidad.
Y por lo tanto, la gran estrategia de la izquierda ha sido convencerlos a ellos, ¿no? Tú convences a esa cabeza.
Me dijeron: Lo que pasa es que hasta tengo miedo que me estén rastreando la llamada, lo que pasa es que aquí uno va, camina y aquí te obligan y si se enteran que has votado en contra de lo que todos tenemos que votar, entonces ya fuiste”.
Este voto comunitario nos hace ver que más allá de la narrativa de las izquierdas, la presión social y política, y hasta violenta, que se estaría dando en partes importantes del Perú, representa una afrenta grave a la naturaleza de nuestra democracia.
Nos comprometemos a ver más de cerca este fenómeno y a difundir nuestros hallazgos con nuestros seguidores.
Lampadia






