Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
Mientras en el Perú tropezamos y damos vergüenza mundial con estas elecciones irregulares, manoseadas por los tontos útiles de la izquierda (antigua JNJ, ONPE, encuestadoras que inventan actores políticos para desinflar candidaturas) y burladas abiertamente por los operadores fraudulentos entre los cuales hay personal cubano y venezolano infiltrado en el organismo electoral, Chile, nuestro vecino cuyos resultados electorales se supieron a las 21 horas del mismo día de la votación de la primera vuelta en noviembre pasado, no tropieza, Avanza.

Mientras nosotros volvemos a la primitiva dicotomía que nos tiene atrapados desde que el chavismo metió sus narices en nuestra política, entre la defensa de la Constitución, el libre mercado y la economía abierta versus el cambio constitucional, la refundación del país y esta vez el retorno al incanismo más pintoresco, en Chile han decidido alejarse de todo esto y comienzan a debatir un conjunto de reformas que permitirán el despegue de ese país y que siga, como lo ha hecho desde las reformas económicas de los Chicago boys de los años 80, sacándonos una ventaja que parece cada vez más grande e infranqueable.
Preguntémonos entonces ¿Qué le ha propuesto el Presidente Kast al Congreso chileno?
Para poner en contexto paradójico a nuestros lectores,
¿Le habrá propuesto la creación de la enésima universidad de la punta del cerro, sin presupuesto ni alumnos, para contentar a algunos alcaldes rurales?
¿Habrá propuesto que se establezca el Día Nacional de la uva sin pepa o alguna celebración de similar trascendencia?
¿Les habrá propuesto que aumenten el sueldo de trabajadores estatales sin pedirles ninguna mejora en su productividad para que voten por él?
¿Habrá propuesto tal vez la prórroga del saqueo de los recursos naturales por una minería ilegal que no paga tributos, contamina, chantajea pero financia candidaturas presidenciales?
Nada de eso. Chile está en un debate del cual estamos muy lejos, pero al cual debemos exigir que llegue nuestra clase política.
Veamos lo más destacado de lo que se viene en Chile:
- La restauración de la INVARIABILIDAD TRIBUTARIA para las grandes inversiones mayores a US$ 50 millones, por 25 años, que había sido eliminada por Michelle Bachelet en el año 2014 como parte de las reformas que ralentizaron el crecimiento económico chileno. INVARIABLILIDAD TRIBUITARIA significa que no se cambien los tributos existentes al momento del acuerdo. No es sinónimo de exoneración o inafectación como se tergiversa.
- REBAJA GRADUAL DEL IMPUESTO A LA RENTA para EMPRESAS del 27% al 25.5% en 2027, 24% en 2028 y 23% en 2029, por debajo del promedio de los países de la OCDE que es del 24%. En Perú la tasa es del 29.5% más el % de dividendos que eleva la tasa por encima del 34%.
- ELIMINACION DEL IMPUESTO A LA GANANCIA DE CAPITAL DE OPERACIONES BURSATILES, lo cual otorga dinamismo a su mercado de valores.
- EXENCIÓN DEL IVA (IGV en el Perú) que afecta a las viviendas nuevas, como mecanismo de impulso a la actividad del sector construcción
- CRÉDITO TRIBUTARIO POR PAGO OPORTUNO DE REMUNERACIONES Y DERECHOS SOCIALES A LOS TRABAJADORES en las empresas, desde el 15% hacia abajo según el monto de la planilla. Este mecanismo busca incluir a miles de trabajadores a la formalidad tributaria, de paso que inyecta liquidez a las pequeñas empresas proclives a la informalidad.
Con este nuevo marco para la inversión en Chile, que busca atraer nuevamente capitales, es fácil advertir que el inversionista preferiría ir a un país con estabilidad, invariabilidad tributaria y menores tasas impositivas, en lugar de un país donde sus actores políticos quieren destruir sus fortalezas económicas con medidas populistas.
Sea quien sea quien dispute la presidencia a Keiko Fujimori en la segunda vuelta de la elección nacional, ¿sería mucho pedir que algunos de estos temas y algunas de estas medidas puedan instalarse en nuestro debate político?
Mientras sigamos en el primitivismo mono neuronal de nuestra política nivelada a niveles casi analfabetaríos, estaremos agrandando aún más la distancia con el vecino del sur, incrementando nuestro complejo y no haciendo lo que toca, imitarlo, superarlo, para ser mejores que ellos en base a nuestra amplitud de recursos naturales, variedades climáticas, extensión geográfica y demás ventajas.
En tiempos en los que el debate político parece abrirle espacio a los rugidos, gruñidos y golpes pecho de algunos orates de los cuales no se libra nuestra política, es bueno ver que hace nuestro vecino del sur para saber cuál es la ruta correcta y cual el camino al fracaso.
Lampadia






