Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director/Fundador de Lampadia
Una elección suigéneris; después de 15 años en que perdimos el rumbo del crecimiento, después de tener 9 presidentes de la República en 10 años, incontables ministros, el genocidio de la pandemia, con un sistema electoral diseñado por los ‘grandes técnicos’ del ominoso y corrupto Vizcarra, con 35 partidos políticos, desencanto general y desorientación sobre el futuro que nos espera.

Porky estaba llamado a liderar la definición de las elecciones, pero se despintó por propiciar la absurda e inconveniente censura de Jerí y el pase de la posta del gobierno a un comunista como Balcázar, así como por sus descontroles públicos y ataques a todos y todo.
Keiko Fujimori, con gran experiencia política y preparación, con los galardones de haber sufrido una injusta prisión de 500 días, al año de la muerte de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, ha mostrado mucho tino y ponderación.
Fujimori, con presencia de votos en todo el Perú, con buenas representaciones en ambas cámaras y con capacidad de convocatoria, como mostró el 2021 llamando a colaborar a Luis Carranza y otros técnicos independientes, se presenta a la segunda vuelta con las mejores capacidades para enrumbar al país por la senda del crecimiento y el fortalecimiento de la clase media.
Por su lado el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, se afirma sorpresivamente como la opción más cercana para entrar a la segunda vuelta con Keiko.
Curiosamente, Sánchez no busca disfrazarse detrás de una ‘hoja de ruta’ (sin padrino), como lo tuvo Ollanta Humala con Vargas Llosa. Aparenta sí un alejamiento con Antauro Humala, pero se reafirma en su agenda máxima de la nueva reforma agraria, la revisión de los TLCs, el cambio de las concesiones mineras, los contratos ley y el control estatal de los recursos estratégicos.
Con 60% del electorado resistente a la oferta del fujimorismo y del izquierdismo radical, los electores, como un cardumen de anchovetas, empezaron a buscar opciones.
Primero apareció Grozo, para desinflarse en una semana, luego empezaron a aparecer Álvarez, López Chau, Belmont y Nieto.
Salen las últimas encuestas previas a las elecciones, Porky denuncia fraude antes del proceso (sin haber asistido al control previo del sistema electoral), muchos fujimoristas cambian su voto por Porky para evitar la presencia de Sánchez en la segunda vuelta, 0.5% adicional de votos para Keiko serían 80,000 votos.
Luego se les bajan las llantas a López Chau, Álvarez y Belmont, pero terminan arrastrando varios indeseables a las cámaras de senadores y diputados.
Nieto Montesinos se acomoda con los jóvenes en Lima, los ¿caviares?, el voto arequipeño urbano, y logra un lugar expectante en los resultados de la primera vuelta.
Entre los flujos tenemos la desaparición de tres partidos históricos, el Apra, AP y el PPC, junto con los partidos que lideraron políticas populistas en el último congreso, Alianza para el Progreso de Acuña y Podemos de Luna.
Es difícil asegurar que otros partidos pequeños, como Avanza País y Sí Creo, hayan sacado muy pocos votos por sus limitaciones propias, pues es posible que muchos de los que simpatizaban con ellos, no quisieron que sus votos dejaran de estar entre las mejores opciones.
Encima de todo esto, la ONPE hizo un verdadero papelón con mil fallas de gestión, generando sospechas y acusaciones de fraude que siempre dejan heridas sin sanar.
Por su lado el JNE adoleció de falta de presencia y liderazgo en momentos tan delicados, dejando un vacío para oportunistas y aventureros que no perdieron la oportunidad de sembrar angustia.
En resumen las elecciones del 2026 en su primera vuelta, son una experiencia que grita por un cambio integral del sistema electoral, empezando por buscar el fortalecimiento de unos pocos partidos políticos y seguramente la fusión del JNE, la ONPE y el RENIEC en una sola institución sólida y transparente.
En tres semanas iremos nuevamente a las urnas, desde Lampadia solo tenemos deseos palabras de responsabilidad cívica y un voto consciente para con el futuro de nuestros hijos y nietos.
¡Viva el Perú!!!
Lampadia






