Jaime de Althaus
Para Lampadia
Me parece que hay algo de cobardía política en la decisión de Jorge Nieto y su partido de votar viciado.

Primero porque él sabe perfectamente que la opción de Roberto Sánchez puede ser muy negativa para el país y no se ha atrevido a decirlo, salvo que su pretendida evolución hacia el centro no sea cierta y siga siendo un hombre de extrema izquierda como lo fue en el pasado, cuando formó parte del Partido Unificado Mariateguista (PUM).
Nieto sabe también perfectamente que su plan de gobierno es mucho más parecido al de Fuerza Popular que el de Juntos por el Perú, y entonces hay allí, además, deshonestidad intelectual, porque no es capaz de reconocer la verdad. Hubiera podido -debido- señalar esos parecidos y diferencias, añadiendo luego otras consideraciones, si desea. Pero no. Las ha ocultado.
Pero, además, él sabe perfectamente que una mayoría de sus electores votaría por Keiko Fujimori, de modo que la consigna de votar viciado, si sus electores le hicieran caso, favorecería a Sánchez porque Keiko perdería una mayor cantidad de votos. Como podemos ver en el siguiente cuadro de la última encuesta de DATUM, un 45.5% de sus electores indican que votarían por Keiko Fujimori y solo un 26.8% por Roberto Sánchez.

En la práctica, entonces, está jugado a favor de la opción más negativa para el país.
No sabemos si aquí hay lo que hemos mencionado arriba, o un sentimiento de superioridad moral sobre los demás que le lleva a despreciar el voto de la gente, o que su verdadera opción, camuflada en el voto viciado, sea esa, la más negativa para el país.
Hubiera podido en todo caso, luego de evaluar los pros y contras de ambas opciones, dejar en libertad a sus electores para que ejerzan un voto de conciencia. Pero viciar el voto es irresponsable.
Y no debemos dejar de llamar la atención sobre lo que trasunta la manera de viciar, que ha indicado: escribir “Buen Gobierno”. En el fondo quiere estar también en la segunda vuelta. Eso lo dice todo.
Lampadia






