Se requiere más ambición reformista
Jaime de Althaus
Para Lampadia
El discurso del presidente del Consejo de ministros, Luis Galarreta, ante el Congreso, no fue una retahíla sectorial de objetivos y proyectos como suelen ser esos mensajes, sino que ordenó las acciones del gobierno en cinco ejes integradores:
seguridad, desastres y el Niño, protección social, productividad y crecimiento y gobernabilidad.

Definió claramente lo que quiere el gobierno:
seguridad, protección frente a los fenómenos naturales, atención en salud, empleo, inversión y servicios públicos que funcionen.
La tarea, entonces, es clara y definida.
Queda pendiente, para cada ministro, precisar aquello que la presidenta Keiko Fujimori ofreció en su mensaje del 28 de julio: “Cada ministerio, cada región y cada funcionario público tendrá que trabajar intensamente con metas medibles y rendición de cuentas constantes”. De hecho, Galarreta expresó que “Tenemos metas a diciembre de 2026, a julio de 2027 y al 2031 porque queremos que la política pueda ser seguida en el tiempo”.
Pero esas metas están aún por conocerse. Lo que si mencionó son las áreas que serán medidas:
“En seguridad, se podrá verificar el equipamiento de la División de Investigación de Extorsiones, el avance del sistema de videovigilancia, los operativos penitenciarios y las acciones contra economías ilícitas.
En desarrollo social, las transferencias orientadas a resultados, el avance de la atención domiciliaria, los servicios educativos, las conexiones de agua y gas.
En productividad, las obras de riego destrabadas, los proyectos de generación, la conectividad y las reformas normativas presentadas.
En prevención, la capacidad operativa ante emergencias y la ejecución de drenaje y empleo temporal.
En gestión pública, el ahorro de las compras corporativas y la disciplina presupuestaria”.
Aunque muchas de esas son acciones más que resultados.
En seguridad quedó claro que no estamos ante una estrategia militarista como algunos insisten sino en una basada en más coordinación entre instituciones, más inteligencia para anticiparnos al crimen, una Policía mejor equipada y preparada, cárceles bajo control del Estado, territorios recuperados y un marco legal que permita actuar con firmeza, rapidez y con resultados.
Hizo notar el problema de las discrepancias entre instituciones que favorecen la impunidad: delincuentes capturados e inmediatamente liberados. Se está trabajando en resolver esas diferencias para tener una acción coordinada y eficaz. Ese es el punto de partida.
Anunció fortalecer el sistema de flagrancia y el Subsistema Especializado contra la Extorsión y Delitos Conexos.
Planteó devolverle al Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) capacidades operativas, “para anticiparnos al crimen, identificar sus estructuras y contribuir a su desarticulación”. Se adquirirá equipos y tecnología para la División de Investigación de Extorsiones, así como un sistema de videovigilancia inteligente con herramientas de inteligencia artificial. Y se impedirá ingreso de equipos a los penales.
Hubo anuncios concretos respecto de cómo se manejaría la grave amenaza de El Niño, que hacen ver que el gobierno sabe lo que va a hacer en este tema.
El gobierno tiene claro hacia dónde quiere ir en lo relativo a Salud, Educación y agua potable.
Ofreció fortalecer las redes de salud integradas y menos tiempo de espera, y medicamentos. Aun hace falta entender qué reformas habrá que introducir para conseguir esos resultados. Es claro que para lograr un Estado que funcione y brinde buenos servicios se requiere una reforma del Estado, meritocracia, desregulación profunda y gestión privada, temas que no fueron abordados. Sí anunció una reforma de la inversión pública.
Sí se refirió al tema de la informalidad y a simplificar los regímenes tributarios para facilitar el crecimiento y formalización de las empresas y que más personas tengan un empleo formal, pero no se planteó una desregulación profunda para incorporar a los informales, que es el gran problema nacional. Requerirá mucho dialogo con las centrales sindicales, para convencerlas de ir a esquemas inclusivos.
También anunció que se reducirá demoras y evitará duplicidades para favorecer la inversión minera, y que se evaluará algunas exoneraciones vigentes.
En suma, el gobierno sabe dónde va. Aún falta explicitar el cómo y las metas específicas, así como señalar los problemas y las reformas necesarias. El cambio tiene que ser profundo. De lo contrario, no se logrará un verdadero cambio social.
Lampadia






